Ecuador y Venezuela son los únicos países de América Latina que han establecido oficialmente una jornada laboral de 40 horas semanales. Chile, por su parte, se encamina para convertirse en el tercer país en alcanzar este objetivo, ya que a partir del 26 de abril, comenzará una reducción gradual de 45 a 42 horas semanales. El resto de la región opera con jornadas que van de 42 a 48 horas, aunque varios gobiernos han iniciado reformas que prometen avanzar hacia la meta de 40 horas, una meta que aún parece lejana para muchos.
La discusión sobre la reducción de la jornada laboral ha cobrado fuerza en América Latina, donde el debate llega con retraso en comparación con Europa y el norte de Asia, donde se ha discutido desde hace décadas el tiempo necesario para una vida digna sin provocar agotamiento. En muchos países latinoamericanos, las jornadas laborales se extienden a 48 horas semanales, con un alto porcentaje de trabajadores que todavía están sujetos a estas largas jornadas, muchas veces distribuidas durante seis días. La reciente revalorización de la reducción de la jornada está conectada no solo con la salud mental y la productividad, sino también con la creciente informalidad y las vulnerabilidades económicas en la región.
América Latina y sus jornadas laborales
En América Latina, la mayoría de los países mantienen límites legales de entre 44 y 48 horas semanales, superiores a la recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sugiere un máximo de 40 horas. Argentina, Perú, Costa Rica, Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Guatemala y Panamá aún tienen jornadas laborales que alcanzan hasta 48 horas semanales, generalmente distribuidas en seis días de trabajo. Por otro lado, países como Brasil, El Salvador, Honduras, Cuba y República Dominicana han reducido su límite a 44 horas, aunque también están lejos de las 40 horas deseadas, especialmente en un mercado laboral donde muchos trabajadores se encuentran en la informalidad.
En Argentina, la reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei representa una tendencia opuesta a la reducción de jornadas. La nueva Ley de Modernización Laboral permite ampliar las jornadas diarias de 8 a 12 horas, garantizando sin embargo 12 horas de descanso entre cada jornada. Esta flexibilidad en las horas de trabajo ha suscitado críticas de los sindicatos por desincentivar el pago de horas extras, en un contexto de alta informalidad laboral.
Ecuador y Venezuela: pioneros en jornadas de 40 horas
Ecuador es un caso distintivo en la región, ya que su legislación ha mantenido una jornada laboral ordinaria de 40 horas semanales desde hace varias décadas, distribuidas generalmente de lunes a viernes. Cualquier tiempo adicional se considera hora extra y se remunera conforme a la normativa vigente.
Venezuela también se destaca en este aspecto. La Ley Orgánica del Trabajo de 2012 redujo la jornada máxima de 44 a 40 horas, estableciendo una jornada estándar de ocho horas diarias. Se garantiza además un descanso de dos días consecutivos, mientras que cualquier hora trabajada adicional es pagada como sobretiempo.
Chile: hacia una reducción gradual
El panorama en Chile es más complejo. En abril de 2023, el Congreso aprobó una reforma que reducirá la jornada laboral de 45 a 40 horas en un plazo de cinco años. El primer ajuste a 44 horas entrará en vigor en 2024, seguido de una reducción a 42 horas en 2026 y finalmente a 40 horas en 2028. Chile se ha convertido en un referente en la región al introducir mecanismos como ciclos de trabajo de hasta cuatro semanas y contratos de jornada 4×3, que permiten una combinación de cuatro días de trabajo con tres de descanso.
El nuevo Gobierno en Chile ha prometido continuar con este plan de reducción, incorporando cambios para flexibilizar horarios con el fin de beneficiar a padres con hijos pequeños, y está revisando qué cargos no se ven afectados por la normativa de control de horas.
México, Colombia, Honduras y otras iniciativas
México ha dado un paso importante al aprobar recientemente una reforma que reduce la jornada máxima de 48 a 40 horas semanales, a implementarse de manera gradual hasta 2030. Esta reforma se suma a las normativas de Ecuador, Chile y Venezuela, consolidando a México entre los países que ya cuentan con un marco legal hacia las 40 horas.
Colombia también está avanzando en esta dirección con la Ley 2101, que establece una reducción escalonada de 48 a 42 horas entre 2023 y 2026, sin ajustes salariales. Aunque no alcanzará las 40 horas, se posicionará entre los países con jornadas laborales más cortas de la región.
En Honduras, se aprobó una reducción de la jornada diurna de 45 a 44 horas en 2024, y se discute una posible reducción adicional. Por su parte, en República Dominicana, sindicatos han propuesto formalmente disminuir el límite legal de 44 a 40 horas, aunque esta propuesta aún no se ha traducido en cambios legislativos.
En el ámbito no independiente, existen excepciones notables como Puerto Rico, que opera bajo la legislación federal estadounidense con una jornada estándar de 40 horas, y la Guayana Francesa, que aplica una jornada laboral de 35 horas según la normativa francesa, siendo la más corta en la región.
