EE.UU. y China en la carrera hacia el Polo Sur de la Luna
Las dos principales potencias mundiales, Estados Unidos y China, están preparando su llegada al más inhóspito de los lugares que los humanos han explorado: el Polo Sur de la Luna. Esta región, inexplorada hasta ahora, se encuentra en perpetua oscuridad en sus cráteres, donde las temperaturas pueden descender hasta los 200 grados bajo cero. En contraste, en las zonas iluminadas por el sol, el termómetro puede superar los 50 grados. Para sobrevivir en estas condiciones extremas, se requerirá energía nuclear, y Estados Unidos aspira a ser el primero en llevar esta tecnología al satélite, superando así a su competidor chino.
La iniciativa nuclear espacial de Estados Unidos
Una reciente iniciativa de la Casa Blanca establece que “Estados Unidos liderará el mundo en la investigación y despliegue de energía nuclear en el espacio para exploración y defensa”. Este plan, dirigido a las principales entidades del gobierno, exige a la NASA y al Pentágono que implementen un ambicioso programa nuclear espacial, con plazos concretos para su desarrollo y puesta en marcha.
La “Iniciativa para la Energía Nuclear Espacial de Estados Unidos” tiene como objetivo construir un reactor de fisión nuclear de hasta 100 kilovatios en la superficie lunar, suficiente para abastecer energía a unos 80 hogares. El plan incluye metas para el establecimiento de reactores nucleares orbitales para 2028 y en la superficie lunar para 2030, bajo la supervisión de Michael Kratsios, asesor científico del presidente Donald Trump.
Desafíos y metas para la colonización lunar
El ingeniero Carlos García Galán, director ejecutivo del programa Base Lunar de la NASA, está al mando de este proyecto monumental. Su meta es aumentar considerablemente el número de lanzamientos a la Luna, tanto tripulados como robóticos, de aquí a 2032, con la esperanza de establecer colonias permanentes en solo seis años.
García Galán destacó la dificultad de la misión, pero enfatizó la capacidad de la NASA para hacer lo «casi imposible». Recientemente, el cohete más potente de la historia despegó desde el Centro Espacial Kennedy, llevando a bordo a los astronautas de Artemis 2, quienes realizaron un histórico viaje hacia la Luna, marcando la primera vez en más de cincuenta años que humanos vuelven a este satélite.
La estrategia incluye aproximadamente diez lanzamientos anuales, abarcando tanto misiones tripuladas como robóticas, utilizando el Sistema de Lanzamiento Espacial y colaborando con empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. Esta multiplicidad de lanzamientos es esencial para cumplir con los objetivos planteados.
Infraestructura y energía para la colonización
Una parte crucial de esta ambiciós misión será la creación de centrales nucleares de fisión, las cuales garantizarán un suministro energético constante durante las noches lunares, que duran en promedio 14 días terrestres. Se planea que estas instalaciones, a pesar de ser de menor tamaño que las terrestres, proporcionen suficiente energía para operar en la oscuridad de los cráteres del Polo Sur lunar.
La NASA prevé enviar reactores nucleares y plutonio para su funcionamiento. Además, se evalúa el uso del isótopo americio-241, un combustible que podría garantizar energía por siglos. Los primeros prototipos deberán demostrar su operatividad durante las noches lunares, con un promedio de 14 días como objetivo.
Comparativas y futuras misiones
A partir de 2029, se tiene previsto iniciar la segunda fase de colonización lunar, que incluirá la construcción de bases habitables y la implementación de instalaciones solares y nucleares. Sin embargo, esta vez, el presupuesto será 20 veces inferior al del programa Apolo, lo que añade una capa de complejidad al plan.
China, por su parte, también avanza en su proyecto lunar y planea enviar astronautas al satélite en 2030. Aunque la información sobre su estrategia es limitada, se sabe que el país contempla la posibilidad de colaborar con Rusia para establecer centrales nucleares en la Luna y eventualmente enviar humanos al Polo Sur.
El plan estadounidense también contempla una colaboración entre el Departamento de Guerra y la NASA, buscando una competencia que optimice el desarrollo de dispositivos nucleares. El Departamento de Energía tendrá un informe sobre la producción de reactores en menos de dos meses, sin embargo, aún no se ha establecido un presupuesto claro para este ambicioso esfuerzo lunar.
