La búsqueda por la secretaría general de las Naciones Unidas entra en una fase crítica este martes, con la comparecencia de Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, ante los embajadores de los 193 países miembros en la Asamblea General. Bachelet, quien ha ocupado la presidencia en dos ocasiones, es la primera de cuatro candidatos que expondrá sus posturas en un diálogo interactivo, que incluye diez minutos de presentación y tres horas de preguntas. Su candidatura cuenta con el respaldo de México y Brasil, a pesar de que el actual gobierno chileno, liderado por el ultraconservador José Antonio Kast, ha retirado su apoyo, que había sido brindado durante la administración de Gabriel Boric (2022-2026).
A los 74 años, Bachelet se ha preparado arduamente para esta presentación, conocida en el ámbito diplomático como su “estreno en sociedad”. A su disposición tiene un conjunto de minutas sobre temas relevantes como la seguridad, las reformas en la ONU y los derechos humanos. Además, participó en un simulacro en la Universidad de Nueva York para ensayar el formato del diálogo de este martes.
En las semanas previas, Bachelet se reunió con embajadores de la Unión Europea en Chile y el embajador de Rusia, Vladimir Belinsky, mientras un grupo liderado por el excanciller Heraldo Muñoz, junto a otros exministros de Relaciones Exteriores, ha delineado la estrategia de su campaña. La colaboración con las delegaciones de México y Brasil en Nueva York ha sido crucial para su preparación. Desde su llegada a la ciudad el 16 de abril, la candidata se hospeda en la residencia del embajador brasileño en Estados Unidos.
Cumbre en Defensa de la Democracia
Recientemente, el equipo de campaña de Bachelet participó en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, un evento organizado por líderes progresistas. Durante este encuentro, destacados mandatarios, como el expresidente chileno Gabriel Boric y el presidente español Pedro Sánchez, hicieron un llamado a fortalecer el multilateralismo y abogaron por una candidatura femenina al frente de la ONU. Miembros del equipo de Bachelet se han reunido con autoridades de varias naciones, como Portugal y Suecia, para promover su candidatura ante esos gobiernos.
La simulación de la jornada de interrogatorio realizada en Nueva York fue un componente esencial de su preparación. Miembros de la universidad actuaron como embajadores de diferentes naciones de la ONU, lo que permitió a Bachelet practicar y ajustar sus respuestas a los temas más actuales. Como exdirectora de ONU Mujeres y Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Bachelet tiene experiencia en varios de los asuntos más relevantes que podría enfrentar en su presentación.
Contexto de la candidatura
Tras la comparecencia de Bachelet, otros candidatos tendrán su turno, incluyendo a Rafael Mariano Grossi, jefe nuclear de la ONU, y a Rebeca Grynspan, jefa de comercio de la ONU. Este año solo hay cuatro candidatos, un número reducido comparado con los trece que se presentaron en 2016, cuando se eligió a António Guterres como secretario general. Este proceso se da en un contexto de conflictos internacionales y un llamado global para que una mujer asuma el cargo por primera vez en los últimos 80 años, bajo la precaución de que, según la informal rotación de candidaturas, debería ser de América Latina.
Desafíos y obstáculos
El gobierno de Kast justificó la retirada del respaldo a Bachelet argumentando que la “dispersión” de candidaturas de América Latina hacía inviable su postulación. Kast subrayó que su influencia internacional podría ser más útil en ámbitos distintos a la ONU. Esta decisión ha sido criticada por la izquierda chilena, calificándola de “mezquina”. En respuesta, Bachelet reveló que el expresidente Sebastián Piñera había impulsado su candidatura en un principio, asegurándole su apoyo.
Una preocupación adicional para su candidatura es el posible veto por parte de Estados Unidos. Legisladores republicanos han expresado su oposición a su candidatura, señalando que sus posturas pro-aborto no coinciden con los criterios establecidos por la administración de Donald Trump. A pesar de las reservas, el entorno de Bachelet minimiza estas inquietudes, considerándolas infundadas.
El debate sobre su candidatura también ha tomado fuerza en Chile, y varias figuras de la oposición han defendido la necesidad de que dicho proceso se realice con respeto y sin sumisión a intereses externos. Destacan que, al ser un proceso democrático, deben discutirse todas las opciones y perspectivas.
