La Dicotomía de Morena: Entre la Promesa Ética y la Corrupción
En el contexto del partido Morena, coexisten dos imágenes contradictorias: una promesa ética de origen y una percepción pública que cuestiona su efectividad. De acuerdo con recientes encuestas, más del 70% de la población considera que la corrupción no se está combatiendo adecuadamente.
Desafíos para la Presidenta Claudia Sheinbaum
El dilema de la presidenta Claudia Sheinbaum es evidente: ¿debería preservar la unidad del partido o enviar señales claras de sanción? La crítica situación plantea la pregunta sobre cómo realizar sanciones sin causar fracturas internas o absoluciones que comprometan la credibilidad del movimiento.
La reciente salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación del Senado es un intento por lograr ese equilibrio. Este movimiento no fractura al partido, pero tampoco ignora el desprestigio que arrastra su nombre. Este gesto presidencial establece un acuerdo tácito: si el daño a la imagen del proyecto fue suficiente para degradar a un figura cercana al expresidente, nadie será considerado intocable.
Un Enfoque Postelectoral y la Corrupción en México
La maniobra actual busca ganar tiempo hasta las elecciones intermedias de 2027, aunque no resuelve del todo la cuestión de la corrupción. En el ámbito político mexicano, la corrupción ha sido el motor de cambios de régimen. Para una oposición debilitada, este tema representa su única alternativa para recuperar terreno.
Históricamente, el neoliberalismo se instauró en el país bajo la premisa de que un Estado grande era sinónimo de corrupción, lo que llevó a un impulso hacia un Estado mínimo. Esta narrativa se reforzó en las elecciones de 2018, donde la corrupción rampante del Gobierno de Enrique Peña Nieto propulsó la abrumadora victoria de Andrés Manuel López Obrador, quien llegó con la promesa de una administración honesta.
Perspectivas Futuras para Morena
Por lo ético y por lo pragmático, la agenda anticorrupción es una necesidad ineludible. Claudia Sheinbaum ha movido la primera pieza en un tablero que parecía estar estancado. Aunque ha logrado un equilibrio favorable en esta ocasión, es importante reconocer que ningún triunfo medido es permanente.
Más temprano que tarde, Morena deberá ir más allá y emprender un ejercicio real de limpieza tanto partidista como gubernamental. Solo así podrá eliminar los cuestionamientos sobre su efectividad y recuperar la credibilidad que originalmente la impulsó.
