Valencia Basket Domina en su Visita al Buesa Arena: El Baskonia no Puede con el Ritmo Taronja
La noche en el Buesa Arena comenzó con un aire festivo, ya que el Baskonia celebraba con su afición el reciente título de la Copa. Sin embargo, lo que prometía ser una gran celebración se tornó en una dura derrota hasta el pitido final. El ambiente, inicialmente de orgullo colectivo, se convirtió en un reflejo de la desilusión tras la contundente actuación del Valencia Basket.
Un Comienzo Apabullante para Valencia Basket
Desde el salto inicial, Valencia Basket mostró su feroz competitividad. El equipo taronja impuso un ritmo que el Baskonia, dirigido por Paolo Galbiati, no pudo asumir. Con un parcial de 14-35 al finalizar el primer cuarto, el Valencia dejó claro que su visita a Vitoria tenía un objetivo: reforzar su posición en la Euroliga y olvidar la dolorosa eliminación copera ante el Real Madrid.
Domio Total en la Primera Mitad
El equipo dirigido por Pedro Martínez continuó su dominio en el segundo cuarto. La circulación del balón era efectiva, encontrando siempre a los jugadores libres, mientras que la defensa del Baskonia no lograba ajustarse. Jugadores como Montero capitalizaban cada error del equipo local, llevando el marcador a un histórico 35-68 al descanso. Esta cifra estableció un nuevo récord de anotación en una primera mitad de la Euroliga, superando los 66 puntos del Kinder Bolonia de 2001.
Continuación del Control por Parte de Valencia
Al regresar del vestuario, el ritmo del partido siguió siendo favorable a Valencia. A pesar de ser consciente de tener el partido en su mano, el equipo mantuvo la concentración y la intensidad, sin permitir que Baskonia, aunque mostrara algunos destellos de resistencia, como los de Luwawu-Cabarrot, se reagrupara. El Baskonia se mostró desdibujado, incapaz de superar la presión del rival y la falta de confianza que se había apoderado del equipo.
Conclusiones del Encuentro
Esta jornada, que inició como un homenaje para Baskonia, terminó siendo un testimonio de las exigencias de la élite del baloncesto europeo. La distancia visible entre ambos conjuntos quedó patente en el rendimiento de cada uno durante los 40 minutos de juego.
