Operativos del ICE: una ciudad en estado de alerta
Ventanas de autos destrozadas, ciudadanos sacados a la fuerza de sus vehículos y agentes de inmigración apuntando con pistolas a civiles desarmados. Estas son algunas de las escenas que se han vuelto cotidianas en Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Las ciudades, especialmente aquellas gobernadas por los demócratas, están siendo patrulladas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que lleva a cabo deportaciones masivas en barrios de mayoría latina.
El aumento de deportaciones bajo el gobierno Trump
En el primer año de la segunda presidencia de Trump, el ICE ha ejecutado más de medio millón de deportaciones. La agencia ha sido calificada como una fuerza paramilitar y actúa, según el propio Gobierno, con “inmunidad absoluta”. Minneapolis se ha convertido en un foco de esta ofensiva, con 3,000 agentes federales desplegados en lo que el director interino del ICE, Todd Lyons, describe como “la mayor operación de inmigración jamás realizada”.
La vida cotidiana bajo la amenaza del ICE
Las familias en Minneapolis están aterrorizadas. Saúl, un joven de 26 años, explica que su madre se encuentra oculta tras una orden de deportación. “Estamos viviendo con miedo”, afirma. La presencia de agentes enmascarados y armados ha llevado a la comunidad a desarrollar tácticas de alerta para advertir sobre la llegada de estos operativos.
Los agentes, que operan en vehículos sin distintivos, no hacen distinción entre migrantes ilegales y ciudadanos estadounidenses, ignorando las súplicas y los derechos legales de quienes detienen. La tensión en las calles ha aumentado, con protestas diarias por parte de ciudadanos que rechazan estas tácticas agresivas. La situación se intensificó tras tiroteos mortales provocados por agentes del ICE, lo que llevó a Trump a amenazar con invocar la Ley de Insurrección en Minneapolis, lo que permitiría el envío del ejército para sofocar las manifestaciones.
Alegaciones de impunidad en las operaciones del ICE
Funcionarios de la Administración han defendido las acciones del ICE, argumentando que se ajustan a la ley. Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, afirmó que los agentes enfrentan un incremento de agresiones, retóricamente defendiéndolos de las acusaciones sobre el uso excesivo de la fuerza.
Sin embargo, la realidad sugiere que la percepción de impunidad prevalece. Expertos sostienen que el respaldo que los agentes reciben por parte del Gobierno los envalentona a actuar sin temor a las consecuencias legales, lo que agrava la situación en las comunidades afectadas.
La creciente oposición al ICE
Con el aumento de las operaciones de inmigración, los llamados a abolir o reformar el ICE han cobrado fuerza. Un presupuesto histórico para la agencia, aprobado el año pasado, asegura que hasta 2029 se destinarán más de 100,000 millones de dólares, en parte para contratar y entrenar nuevos agentes. Esta iniciativa también incluye inversiones significativas en centros de detención, donde las condiciones han provocado numerosas quejas sobre abusos y muertes.
Recientes encuestas indican que, por primera vez, más estadounidenses apoyan la abolición del ICE que aquellos que se oponen a ella. En este contexto, algunos legisladores demócratas han comenzado a presentar proyectos de ley para desmantelar la agencia. A medida que se acerca la fecha crítica de financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional, el debate sobre el futuro del ICE continúa ganando impulso.
En las calles de Minneapolis, el mensaje es claro y resonante: “Fuera ICE”. A medida que la protesta avanza entre la multitud, los habitantes manifiestan su determinación a resistir la ofensiva antiinmigrante que ha permeado la vida cotidiana en sus comunidades.
