Trump considera seriamente la retirada de EE. UU. de la OTAN

Trump considera seriamente la retirada de EE. UU. de la OTAN

La relación entre Estados Unidos y sus aliados europeos se encuentra en una encrucijada, marcada por la creciente frustración del presidente Donald Trump hacia aquellos que no han apoyado su postura sobre Irán. Trump, quien cuenta con el respaldo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, ha expresado su descontento por la falta de cooperación en una operación destinada a asegurar la apertura del estrecho de Ormuz, una vía crítica por donde transita el 20% del petróleo mundial. En recientes declaraciones, Trump ha manifestado que considera «seriamente» la opción de retirar a Estados Unidos de la OTAN, la organización militar establecida en 1949 que ha contado con el liderazgo estadounidense desde su creación. En una entrevista con el periódico británico The Daily Telegraph, afirmó: “Nunca me convenció la OTAN; siempre supe que era un tigre de papel, y el presidente ruso [Vladímir] Putin también lo sabe”.

Para llevar a cabo una retirada de la Alianza Atlántica, Trump tendría que conseguir una supermayoría del Senado, lo que implica el apoyo de dos tercios de los senadores presentes, o hacer que el Congreso apruebe una ley en este sentido. Aunque no puede simplemente sacar a Estados Unidos de la OTAN de manera unilateral, podría implementar otras medidas contra Europa, incluyendo la reubicación de tropas. Además, al cuestionar el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que establece la defensa colectiva, podría debilitar el carácter disuasorio de la organización.

Durante su mandato anterior (2017-2021), Trump ya había atacado a la OTAN, argumentando que muchos de sus aliados europeos no contribuían lo suficiente a la defensa común. Se refirió a ellos como “gorrones” y acusó a Europa de aprovecharse de la protección estadounidense. A pesar de estos reproches, la OTAN ha experimentado un crecimiento significativo, llegando a 32 miembros desde su fundación, con Finlandia uniéndose en 2023 y Suecia previsto para 2024. A su vez, la organización ha visto un incremento en la inversión militar en respuesta a la guerra de Rusia contra Ucrania.

En este contexto, varios países europeos han optado por no apoyar a Trump en su lucha contra Irán. España ha cerrado su espacio aéreo a aviones estadounidenses, Italia ha negado permiso a aeronaves militares para aterrizar en Sicilia, mientras que Francia ha restringido el uso de su espacio aéreo para suministros militares de Estados Unidos. Por su parte, Polonia se ha negado a reubicar baterías antimisiles Patriot en la región en conflicto.

Adicionalmente, Trump ha expresado su decepción en torno a la respuesta de la OTAN, calificando su petición de apoyo como una «prueba» que, a su juicio, no ha sido superada. “Por eso estoy tan decepcionado con la OTAN. Porque esto fue una prueba para la OTAN”, comentó durante una reunión del gabinete en la Casa Blanca.

Reevaluación de la relación con la OTAN

Las declaraciones de Trump coinciden con comentarios del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien insinuó que Washington podría reconsiderar su relación con la OTAN tras el conflicto en Irán. Según Rubio, “el presidente y nuestro país tendrán que reexaminar todo esto después de que esta operación haya terminado”. En una entrevista con Al Jazeera, añadió que si la OTAN se limita a ofrecer defensa a Europa en caso de un ataque, pero deniega el uso de bases estadounidenses en momentos de necesidad, eso representaría un «acuerdo no muy bueno».

Finalmente, la política estadounidense ha cambiado su enfoque hacia Asia, según las estrategias más recientes. Como parte de esta reorientación, Estados Unidos y sus aliados europeos han acordado un plan progresivo para la retirada de tropas desplegadas en Europa tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, conflicto que persiste más de cuatro años después.

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