Inauguración de la Casa O11ce en Toluviejo
La inauguración de la Casa O11ce en Toluviejo, un municipio del Caribe colombiano, se presenta como un evento alegre, con sonrisas y abrazos. Sin embargo, detrás de esta celebración, hay un trasfondo de dolor y búsqueda de justicia. La Casa O11ce, que servirá como restaurante y espacio de memoria, es un proyecto impulsado por diez familias de víctimas de asesinatos perpetrados por miembros de la fuerza pública en 2007.
En aquel año, jóvenes del municipio fueron asesinados y presentados como guerrilleros en un intento de mostrar éxito en la lucha contra la insurgencia. A pocos metros de las familias de las víctimas, algunos exmilitares, involucrados en las matanzas de campesinos inocentes —los conocidos falsos positivos—, se encuentran presentes en la inauguración, participando en un proceso de reconciliación.
Un espacio de memoria y restauración
La Casa O11ce tiene múltiples propósitos: servir como un lugar de memoria para recordar a 11 jóvenes asesinados, así como un restaurante y panadería. Este proyecto forma parte de los Trabajos, Obras y Actividades con contenido Restaurador y Reparador (TOAR) incluidos en los acuerdos de paz de 2016. La oenegé Confraternidad Carcelaria de Colombia facilitó la Casa, mientras que la Embajada de Noruega donó alrededor de 600 millones de pesos colombianos (aproximadamente 160.000 dólares) para las remodelaciones.
Las familias de las víctimas, junto con los exmilitares, trabajaron en la construcción del lugar durante cuatro meses, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ayudó a crear un plan de negocios para garantizar la sostenibilidad del proyecto.
La labor de Margarita Flórez
Margarita Flórez, líder de la asociación de víctimas, ha sido una figura fundamental en el desarrollo de este proyecto. A pesar de que muchos de los integrantes del grupo no saben leer ni escribir, Flórez ha impulsado su participación en la iniciativa del tribunal transicional, la Justicia Especial para la Paz (JEP). “He intentado que no se repitan engaños que no llevan a nada”, declara Flórez, quien ha luchado incansablemente por recursos internacionales y ha enfrentado a los exmilitares que justificaron sus crímenes en el cumplimiento de órdenes.
Las memorias de las víctimas
La Casa O11ce se ha decorado con imágenes artísticas de las víctimas y murales que reflejan sus sueños y pasiones. Muchos de estos jóvenes soñaban con ser boxeadores o disfrutar de actividades al aire libre. La Federación Mesa Nacional del Café, compuesta por exguerrilleros de las FARC, ofrecerá capacitaciones en barismo, y ocho familiares de las víctimas serán empleados en la Casa, garantizando que la reparación no sea solo simbólica.
Un nuevo camino hacia el perdón
Los exmilitares involucrados en este proyecto buscan obtener beneficios judiciales al reconocer su responsabilidad en los crímenes. Este proceso les permite acceder a sanciones no carcelarias, a cambio de su participación en programas como Casa O11ce. Flórez enfatiza la importancia de contar con ellos como parte fundamental para romper el estigma de los asesinatos y ayudar a sanar las heridas.
Noraldo Patrón es uno de los familiares que, tras sufrir por la violencia durante años, ha optado por el camino del perdón. La historia de su hermano asesinado en 2007 lo ha llevado a rechazar la violencia y el rencor. La historia de todos los involucrados en Casa O11ce refleja el complejo proceso de reconciliación en medio del dolor y la búsqueda de justicia.
El sentimiento de culpa en los perpetradores
Carmelo Pereira, un exsoldado, relata el proceso de transformación que ha vivido a través de su participación en Casa O11ce. Reconoce que, inicialmente, no sentía culpa por sus acciones, pero al ver el sufrimiento de las víctimas, comenzó a comprender la magnitud de su daño. Este reconocimiento de la culpa se ha convertido en un primer paso hacia la redención y el perdón.
Desafíos futuros y sostenibilidad
Jairo Matallana, gerente de Paz, Justicia y Reconciliación del PNUD, ha señalado que uno de los grandes retos es la falta de financiamiento estatal y la necesidad de incluir a Casa O11ce en las rutas turísticas de memoria de la Gobernación de Sucre. La continuidad del proyecto dependerá del compromiso de las autoridades locales y de la colaboración de las comunidades.
La Casa O11ce representa un espacio importante de restauración y memoria en Toluviejo, donde el pasado de dolor busca dar paso a un futuro de esperanza y sanación.
