Este miércoles, los principales sindicatos de Argentina llevarán a cabo huelgas y marchas en protesta contra la reforma laboral propuesta por el Gobierno de Javier Milei. La movilización central se realizará en Buenos Aires, frente al Congreso, donde comenzará el debate del proyecto que busca transformar el régimen laboral del país en torno al mediodía. En las últimas horas, el Ejecutivo ultraderechista aprobó 28 modificaciones al texto original y busca obtener la media sanción en el Senado para luego avanzar hacia la Cámara de Diputados.
La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor organización gremial de Argentina, ha criticado abiertamente esta reforma, argumentando que no moderniza el sistema laboral, sino que transfiere recursos del Estado a sectores privados concentrados. Además, denuncia que la propuesta ataca el sistema de jubilaciones y recorta ingresos correspondientes a las provincias. “Se trata de una reforma que perjudica a los trabajadores: menos derechos, más precarización y salarios a la baja”, enfatizó la central obrera en su convocatoria a la movilización.
La protesta frente al Congreso contará con la participación de trabajadores de diversas federaciones, incluidas las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). A pesar de las demandas de sectores más radicalizados, la CGT no ha convocado a una huelga general. Sin embargo, la Confederación de Trabajadores del Transporte ha anunciado paros que afectarán al transporte aéreo, naval y al subte de Buenos Aires. También se sumarán a la manifestación empleados del Estado, así como otros sectores como el metalúrgico y el aceitero. Agrupaciones políticas vinculadas al peronismo y a la izquierda estarán también presentes.
La reforma laboral representa el primer gran objetivo de Javier Milei desde su llegada al poder. Tras su triunfo en las elecciones legislativas de octubre, el Gobierno cuenta con una mayor representación en el Parlamento y el respaldo de otras fuerzas políticas. Presentada como una “modernización” del régimen laboral vigente desde 1974, el proyecto busca reducir la informalidad laboral que afecta actualmente al 43% del empleo en Argentina.
Entre las disposiciones propuestas, se incluye la reducción de aportes a la Seguridad Social para aliviar la carga de las empresas y la creación de fondos especiales para financiar indemnizaciones por despido. Asimismo, se busca extender la jornada laboral hasta 12 horas, implementar un banco de horas, fraccionar las vacaciones a lo largo del año y hacer posible el pago de sueldos en diferentes formas, como en especie o en moneda extranjera.
El proyecto también contiene medidas que debilitarían el poder de los sindicatos, como la subordinación de los convenios colectivos nacionales a los acuerdos de cada empresa y la limitación del derecho de huelga en ciertos trabajos considerados esenciales.
La senadora Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza, el partido de Milei, celebró el acuerdo alcanzado para debatir la primera ley laboral en democracia en más de 50 años. Bullrich destacó que el consenso incluye a partidos como el PRO, la Unión Cívica Radical y otras fuerzas provinciales. Se espera que el Ejecutivo cuente con el respaldo de 44 de los 72 senadores.
Para llegar a este acuerdo, el Gobierno tuvo que efectuar varias concesiones. Bullrich mencionó que el proyecto original sufrió 28 modificaciones. Aunque el texto final se dará a conocer durante la sesión, se ha revelado que se excluyó una rebaja del Impuesto a las Ganancias, la cual hubiera implicado una reducción de 3 billones de pesos (más de 2.000 millones de dólares) en fondos coparticipables. Asimismo, los bancos lograron que se eliminara la opción de que los trabajadores recibieran sus salarios en billeteras virtuales, y los gremios obtuvieron una prórroga de dos años para mantener los aportes al sindicato y sus obras sociales.
La principal oposición a la reforma laboral será liderada en el Senado por representantes del kirchnerismo. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se pronunció en contra de los cambios impulsados por Milei y anunció su participación en las protestas frente al Congreso, declarando que “acompañará la movilización contra esta repugnante reforma laboral”, a la que considera una ley de precarización laboral.
