Una reciente llamada telefónica de 15 minutos entre Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y Donald Trump, expresidente de EE. UU., ha prometido ofrecer un respiro a la nación mexicana. Durante la conversación, Sheinbaum aseguró que Estados Unidos no tiene planes de intervenir en México, a pesar de las reiteradas amenazas del político republicano, especialmente tras su reciente intervención en Venezuela. La mandataria rechazó la propuesta de Trump de enviar tropas estadounidenses para combatir el narcotráfico, enfatizando que “eso no está sobre la mesa”. Sin embargo, reconoció que su gobierno puede intensificar esfuerzos contra el crimen organizado, aclarando que “se puede hacer más, pero seguimos trabajando”.
Contexto y Consecuencias
Desde el 3 de enero, la relación entre ambos gobiernos ha evolucionado cuidadosamente. La intervención de Trump en Venezuela ha revitalizado sus amenazas de acción militar en América Latina, consolidando a México como blanco frecuente de sus comentarios. Ante esta presión, Sheinbaum ha optado por un enfoque reservado, prefiriendo mantener el diálogo privado sobre los intercambios públicos. “Es mejor buscar un diálogo en vez de hacerlo a través de los medios”, reafirmó la presidenta desde Palacio Nacional.
A lo largo de este año, los presidentes han mantenido un contacto constante, con 15 conversaciones y un encuentro en Washington en el que se abordaron temas de cooperación bilaterales, incluyendo el Mundial de Fútbol 2026. Funcionarios mexicanos han indicado que las decisiones cruciales se toman durante estas breves interacciones. En el ámbito de la seguridad y la migración, Sheinbaum ha cumplido con sus compromisos, asegurando que “no hemos cometido ni un solo error” en este contexto.
Avances en Seguridad y Migración
Durante la llamada con Trump, Sheinbaum destacó los progresos en la lucha contra la inseguridad, subrayando una disminución del 50% en el tráfico de fentanilo hacia EE. UU., capturas de líderes criminales y la destrucción de laboratorios de drogas. Justo antes de la conversación, el gobierno mexicano anunció el decomiso de 700 kilos de droga en varios estados. La cifra de homicidios ha caído a niveles mínimos en una década, con una reducción del 40% desde que Sheinbaum asumió el cargo, lo que también ha contribuido a la disminución de la migración irregular hacia EE. UU.
Ante estos avances, México ha hecho eco de la necesidad de que la administración estadounidense aborde el contrabando de armas que alimenta al crimen organizado en el país. Este tema fue discutido durante su reciente conversación, que Sheinbaum calificó como cordial, donde también insistió en el respeto a la soberanía mexicana.
Demandas de Soberanía y Colaboración
La presidenta enfatizó que nunca negociará la soberanía de su país y que busca “coordinación sin subordinación, como iguales”. Esta postura firme fue evidente en la conversación, donde se mencionaron las amenazas repetidas de Trump hacia los carteles de la droga en México. La tarde anterior, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, había sostenido una conversación con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para preparar la charla entre los mandatarios, enfocándose en la cooperación para desmantelar las redes de narcotráfico y detener el tráfico de fentanilo y armas.
Sheinbaum reveló que solicitó la conversación con Trump a raíz de las amenazadas intervenciones en Venezuela, dejando en claro que la Constitución de México defiende el principio de no intervención. México, junto a otros países de América Latina y España, ha manifestado su oposición al intervencionismo estadounidense en la región, apuntando a las posibles amenazas del desequilibrio geopolítico.
Durante la charla, quedaron pendientes varios temas para futuras conversaciones, incluyendo inversiones conjuntas y la situación de los migrantes mexicanos en EE. UU. Además, se programó la reunión del grupo de altos funcionarios de ambos países, que se llevará a cabo en Washington a finales de enero. Este tipo de encuentros refuerza la postura del gobierno de Sheinbaum en un contexto que sus funcionarios describen como “delicadísimo”: “Cooperación sí, subordinación no”.
