La reforma electoral conocida como «plan B» de la presidenta Claudia Sheinbaum ha avanzado en el Senado, superando su primer filtro tras ser discutida y votada en las comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos. A pesar de las horas de retraso y negociaciones complicadas, Morena, con el apoyo del Partido Verde (PVEM), logró avanzar en el proceso legislativo, aunque el Partido del Trabajo (PT) se mostró reticente a sumarse a la iniciativa. La negociación se ha complicado debido a dos puntos clave: la cláusula que vincula la revocación de mandato con las elecciones de junio de 2027 y la posibilidad de que Sheinbaum participe en la campaña electoral.
Las discusiones previas al dictamen se llevaron a cabo en reuniones nocturnas en Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación, donde Morena intentó persuadir al líder senatorial del PT, Alberto Anaya. Sin embargo, su ausencia en las comisiones, junto con otros miembros del partido, dejó a Morena y al PVEM a merced de la oposición, que se opuso abiertamente al proyecto. Las bancadas del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano (MC) han anticipado su voto en contra, criticando la propuesta con fuertes declaraciones. El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, destacó que la iniciativa es «pobre» y «mal hecha», mientras que Carolina Viggiano, del PRI, acusó a Morena de buscar una agenda que favorezca a la presidenta en futuros comicios.
Desde el frente de MC, Luis Donaldo Colosio Riojas también expresó inquietud sobre el impacto que podría tener la revocación de mandato en las elecciones. Las preocupaciones giran en torno a que se traduzca en una ratificación de popularidad más que en un proceso real de evaluación del gobierno.
En respuesta, líderes de Morena, como la senadora Cynthia López Castro, defendieron el proceso, argumentando que se busca dar poder a la ciudadanía para decidir sobre la continuidad del gobierno. A pesar de la resistencia, Morena y el PVEM lograron una mayoría de 24 votos a favor en las comisiones, frente a 11 en contra. Sin embargo, el verdadero reto se presenta en el pleno del Senado, donde se requiere una mayoría calificada para aprobar la reforma, necesitando al menos 86 votos a favor.
Con solo 67 escaños, Morena enfrenta el desafío de encontrar 19 votos adicionales de sus aliados. Aunque el PT y el PVEM tienen suficientes senadores para alcanzar la mayoría, la situación es incierta, ya que el PVEM tiene al menos un voto en duda, y la disposición del PT no está asegurada.
Ignacio Mier, coordinador de Morena, intentó enviar un mensaje de optimismo, compartiendo imágenes de reuniones con líderes de los partidos aliados. Sin embargo, la situación sigue siendo volátil, y cualquier deserción en las filas de la 4T podría llevar al naufragio legislativo de esta propuesta, como sucedió con la iniciativa anterior en marzo.
