Ralphie Choo inauguró su concierto en el Movistar Arena con un enfoque sorprendente, que recordaba más a una obra clásica que a un espectáculo pop contemporáneo. Sin despliegues visuales retumbantes ni bases electrónicas pregrabadas desde el inicio, su banda —un conjunto con flauta travesera, marimba, piano y un violín eléctrico— brindó una atmósfera que evocaba la música de épocas pasadas.
En este contexto, miles de jóvenes esperaban al artista, uno de los nombres más destacados del nuevo pop español. La velada comenzó con una obertura que podía recordar a Chopin o Ravel, reflejando la esencia de su álbum Supernova (2023), donde se fusionan el pop melódico, el reguetón, el techno y tradiciones musicales que evocan el Romanticismo. Esta innovadora mezcla, lejos de parecer forzada, fluía de manera natural en manos de Choo, permitiendo que lo académico y lo urbano coexistan como buenos amigos.
Afrontando el Reto en el Escenario
Sin embargo, el artista llegaba al Movistar Arena con la carga de presentar un disco que, aunque notable, ya comenzaba a sentirse desactualizado, especialmente con solo cuatro sencillos nuevos. Según el propio Choo, su intención era presentar material fresco, pero su perfeccionismo había retrasado la llegada de su nuevo trabajo. Aun así, usó esta plataforma para ofrecer varias pistas sobre su futuro musical. Interpretó tres canciones inéditas: una con toques de bachata digital, otra que evocaba el estilo de Frank Sinatra con autotune, y una tercera que se adentraba en el “malianteo”, jugando con los tempos de forma intrigante. Durante un interludio, se iluminó el título Charmain, sugiriendo un nuevo rumbo en su sonido, más sutil y elegante en comparación con Supernova.
El Enigma de Ralphie Choo
Ralphie Choo forma parte de Rusia IDK, un colectivo que ha revolucionado el pop alternativo español. Aunque sus redes sociales están cargadas de referencias que resuenan con la generación joven, en sus presentaciones opta por mantener una imagen más enigmática. A pesar de tener las herramientas para ofrecer un espectáculo visual impactante, eligió centrarse en la música, utilizando una bola de discoteca, luces sobrias y otorgando protagonismo a su banda.
El inicio del concierto estuvo marcado por la interpretación de Pirri, donde se percibió la tensión del artista, tal vez abrumado por el espacio en un concierto de gran formato sin un nuevo álbum que presentar. Esta presión se observó en su interacción con el escenario y con los auriculares, donde en ciertos momentos su voz se perdía. Este posible pánico escénico contrastaba con su carisma y la naturaleza ligeramente torpe de su actuación, destacando una autenticidad que resuena con su joven audiencia.
Conexión Emocional con el Público
A pesar de su estilo vanguardista, la conexión más intensa con el público se logró con D’amor traficante, que a mitad del concierto resonó con una melodía clásica y atractiva. Junto a él, ROOKIE permitió mostrar su lado más convencional, destacando la faceta de Ralphie Choo como un artista que, si bien es innovador, también sabe tocar las fibras más emocionales del pop.
El clímax de la noche se alcanzó al sumergirse en sus ritmos urbanos con Voycontodo y Máquina culona, que encendieron el ambiente. El público se movió al unísono, alternando entre un balanceo suave y un baile enérgico. Esta capacidad de atraer a diversos gustos musicales, desde los más refinados hasta aquellos que buscan un ambiente festivo, subraya la versatilidad de Choo como artista.
Cierre Tradicional y Reflexión sobre el Nuevo Pop
El concierto concluyó con Valentino, marcando un cierre simbólico que encapsulaba la esencia de Rusia IDK: un ritmo potente, imágenes distorsionadas y una elegante musicalidad subyacente. Esta fusión de elementos desde la música clásica hasta el techno culminó en un pogo colectivo, evidenciando la evolución del pop contemporáneo.
La propuesta de Ralphie Choo y su colectivo no solo busca mezclar géneros, sino también desafiar las nociones tradicionales de las jerarquías culturales. Hoy en día, los jóvenes no se sienten limitados por etiquetas, permitiendo una fluidez que redefine el concepto de lo que significa ser parte de una tribu urbana. En este sentido, Ralphie Choo se erige como un referente dentro del panorama musical contemporáneo, encarnando una época en la que lo que antes era vanguardia se ha convertido en norma.
