Recientemente, varios obispos católicos de Estados Unidos han manifestado su preocupación sobre el estado moral del país en el ámbito internacional. En una declaración conjunta, tres cardenales que lideran archidiócesis estadounidenses afirmaron que el “papel moral de Estados Unidos” frente a los conflictos globales está cuestionado por primera vez en décadas. Este pronunciamiento intensifica las críticas de la Iglesia católica a los líderes políticos del país.
Denuncias sobre la Política Exterior de EE.UU.
Los cardenales Blase Cupich, arzobispo de Chicago; Robert McElroy, arzobispo de Washington; y Joseph Tobin, arzobispo de Newark, indicaron que el país se encuentra inmerso en “el debate más profundo y candente” sobre su moralidad en el escenario internacional desde el final de la Guerra Fría. En su declaración, hicieron eco de la urgencia de una “política exterior genuinamente moral”, enfatizando que la acción militar debería ser considerada solo como un último recurso.
Ejemplos de Crisis Internacionales
Entre los eventos críticos mencionados se encuentran las situaciones en Venezuela, Ucrania y Groenlandia, que han planteado serias preguntas sobre el uso de la fuerza militar por parte de Estados Unidos. Los cardenales abogan por un enfoque basado en la paz y no en la violencia, reflejando el llamado del Papa a fomentar el diálogo sobre el conflicto armado.
El Llamado del Papa León XIV
Poco después de la reunión con los cardenales, el Papa León XIV dirigió un discurso a diplomáticos en el Vaticano, donde condenó “una diplomacia basada en la fuerza” y el “celo por la guerra”, sin mencionar a líderes específicos. Desde su ascensión al papado hace ocho meses, León XIV ha promovido constantemente la paz y ha criticado el tratamiento injusto hacia migrantes y comunidades vulnerables.
Perspectivas para la Política Exterior de EE.UU.
La declaración de los tres cardenales se presenta como una interpretación de la visión emergente de León XIV en cuanto a las relaciones internacionales. Resalta la necesidad de una “brújula ética” que guíe la política exterior estadounidense en el futuro. Ellos subrayan que “la construcción de una paz justa y sostenible” es fundamental para el bienestar global y critican la reducción de este tema a categorías políticas que generan polarización.
