El Gobierno de Javier Milei ha generado controversia en la industria nacional tras entrar en conflicto con el Grupo Techint, el principal productor de acero de Argentina y líder mundial en la fabricación de grandes tubos sin costura, esenciales para el sector petrolero. A raíz de una millonaria licitación para un gasoducto, Techint se ha visto superado por la empresa india Welspun, lo que ha llevado al grupo a considerar presentar una denuncia por dumping, es decir, la venta de productos a precios por debajo del costo. En el centro de esta disputa, el propio Milei se manifestó de manera provocadora, refiriéndose al propietario de Techint, Paolo Rocca, con el apodo de “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”.
La tensión entre el empresariado y el Gobierno ha ido en aumento, especialmente bajo el modelo económico de la ultraderecha que prioriza el sector primario exportador. En este contexto, el conflicto con Techint destaca debido a la trayectoria del grupo, que ha sido uno de los grandes beneficiarios de la economía argentina en las últimas décadas.
Licitación y adjudicación
La licitación en cuestión fue convocada por el consorcio Southern Energy, que incluye a las petroleras argentinas Pan American Energy, YPF y Pampa Energía, junto a la británica Harbour Energy y la noruega Golar LNG. El objetivo era seleccionar un proveedor de tuberías de acero para un ducto que transportará gas desde la planta de Tratayén, ubicada en Vaca Muerta, hasta San Antonio Este, con miras a exportar desde la costa atlántica.
Welspun fue la empresa adjudicataria, al vencer a 15 competidores de diferentes países con una oferta que superó los 200 millones de dólares. Fuentes indican que la propuesta presentada por Tenaris, parte del Grupo Techint, era aproximadamente un 40% más costosa que la elegida, lo que generó un impacto significativo en el sector industrial argentino, especialmente en el ámbito petrolero.
Reacción del Gobierno y de Techint
La decisión de adjudicar la licitación a Welspun fue celebrada por el Gobierno. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación del Estado, argumentó que una oferta más elevada por parte de Techint implicaría menores rentabilidades, menos inversiones y, por ende, menos empleos y exportaciones. Aunque Techint aún no ha emitido un comunicado oficial, fuentes del grupo han señalado su intención de denunciar el caso de dumping y han refutado la afirmación de que su oferta era un 40% más alta. Aseguran que, en un entorno de competencia justa, su oferta era competitiva en relación con los precios internacionales.
Además, Techint ha manifestado su preocupación por la manera en que el régimen fiscal y las exenciones impositivas del Gobierno benefician a empresas extranjeras, lo que, según ellos, distorsiona la competitividad del sector local. Se ha ofrecido el argumento de que parte de la producción de tubos de Techint se realiza en Brasil, algo que sus críticos no han dejado de señalar.
Intervención de Milei en el debate mediático
La respuesta de Techint ha enfurecido a Milei, que utilizó sus redes sociales para expresar su descontento. En varios mensajes, criticó a periodistas, economistas y políticos que cuestionan la apertura mercantil, insinuando que podrían estar recibiendo compensaciones a cambio de su postura en defensa del sector industrial. Además, volvió a arremeter contra Rocca y su empresa.
Este conflicto también revitaliza una discusión más amplia que involucra la política de exportación de desechos de metal, que había sido prohibida desde 2009. Recientemente, el ministro Sturzenegger logró que se levantara esta prohibición, lo que potencialmente beneficia a empresas del sector, incluyendo a Techint.
