Javier Milei, presidente de Argentina, declaró en el Foro Económico Mundial en Davos que «Maquiavelo ha muerto». Estas palabras, enmarcadas en su discurso sobre la supremacía del mercado como regulador social, se suman a su cuestionamiento de las ciencias sociales en el país. Hace una semana, Milei había anunciado medidas de ajuste en el sistema universitario con el objetivo de eliminar «gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas». Un grupo de académicos argentinos alertó sobre el “enorme desacierto estratégico” de esta postura, argumentando que generará «soluciones desconectadas de la realidad» y altamente ineficaces.
Milei llegó a Suiza el lunes y tiene previsto regresar a Buenos Aires el viernes. Durante su estadía, firmó junto a otros líderes mundiales la conformación de la Junta de Paz global, iniciativa promovida por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. En su discurso del miércoles, Milei celebró el auge de fuerzas de derecha en América Latina y afirmó que la región será un «faro de luz» para Occidente.
El presidente argentino intentó desacreditar la noción de que «el fin justifica los medios», idea erróneamente atribuida a Maquiavelo. En su exposición, afirmó que «el dilema entre eficiencia y justicia es falso», defendiendo que «lo justo no puede ser ineficiente, ni lo eficiente injusto». Milei argumentó que la supuesta «degradación ética y moral en Occidente» proviene de «haber abrazado la nueva agenda socialista». Según él, la defensa del sistema capitalista debe basarse en su «virtud ética y moral», sosteniendo que «el capitalismo es el único sistema justo».
La obra de Maquiavelo es considerada pionera en la filosofía política moderna, defendiendo que la política debe ser estudiada y ejercida como un mundo separado de la moral y la religión. En este sentido, el politólogo Sergio De Piero comentó que el discurso de Milei revela su intención de crear un «enemigo simbólico», construyendo una narrativa que opone a las ciencias sociales, los movimientos populares y otros grupos al capitalismo. Para De Piero, esto refleja una visión maniquea y moralista, que desconoce la complejidad de la realidad.
Desde su asunción en diciembre de 2023, Milei ha criticado a académicos, especialmente a aquellos vinculados a las ciencias sociales, y ha impuesto un severo ajuste al financiamiento de universidades y centros de investigación. Recientemente, anunció la participación de Argentina en la misión lunar Artemis II de la NASA, indicando que el desarrollo tecnológico y la investigación serán prioridades de su gobierno, mientras se eliminan «gastos innecesarios» en ciencias sociales.
La respuesta a los ataques de Milei llegó con una declaración conjunta del Consejo de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas, el Consejo Interuniversitario Nacional y la Sociedad Argentina de Análisis Político. Los académicos advirtieron que fragmentar el conocimiento dificulta abordar problemas complejos y que la estigmatización de las ciencias sociales ignora la totalidad del contexto social y desperdicia soluciones integrales necesarias en el mundo actual.
Analistas señalan la contradicción entre la crítica de Milei a las ciencias sociales y su insistencia en la «batalla cultural», un concepto vinculado al pensador Antonio Gramsci, fundamental en el ámbito de la política. Aunque su discurso en Davos fue más moderado que en apariciones anteriores, la necesidad de entender la política ha quedado clara. «Conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león», aconsejó Maquiavelo, recordando que aquellos que únicamente se apoyan en la fuerza demuestran falta de experiencia.
