En la Argentina de Javier Milei, la década de los noventa ha dejado de ser considerada como la etapa oscura que condujo a la crisis económica y social de 2001. Ahora, esa década es vista como una era dorada, un «aparente paraíso de crecimiento y estabilidad» que Milei promete recuperar. Su gobierno ultraderechista aboga por un estado mínimo, una economía desregulada y la privatización de empresas públicas. En su libro Back to the 90s (Planeta), la economista Marina Dal Poggetto y el politólogo Daniel Kerner analizan esta transición y los desafíos que enfrenta el actual programa de Milei.
El homenaje a Carlos Menem
El libro comienza con el homenaje que Milei rindió, poco después de asumir la presidencia, al expresidente peronista Carlos Menem, colocando un busto en su honor en la Casa Rosada. Esto subraya la cercanía ideológica y práctica entre ambos líderes, ya que Milei considera que la gestión de Menem (1989-1999) fue la más exitosa de la democracia argentina. Además de adoptar muchas de sus recetas, Metro ha facilitado el regreso de la familia Menem a posiciones estratégicas en el gobierno.
Similitudes en las demandas sociales
Tanto en la época de Menem como en la actualidad, las demandas sociales se centran en estabilizar la economía y controlar la inflación. Según Dal Poggetto, “a fines de los ochenta, Argentina, como muchos países de la región, enfrentaba alta inflación y una economía cerrada”. En los años noventa, el país, al igual que sus vecinos, impulsó reformas económicas siguiendo el Consenso de Washington, logrando estabilizaciones que perduraron a lo largo del tiempo.
El plan de convertibilidad de Menem
Durante su gobierno, Menem implementó el denominado plan de convertibilidad, que estableció paridad entre el dólar y el peso. Este enfoque, a pesar de sus éxitos iniciales en reducir la inflación, resultó en una crisis terminal cuando los esquemas cambiarios comenzaron a fallar. La economía argentina se vio severamente afectada, dejando una huella más profunda en su tejido socioeconómico que en otros países de la región.
Reversión neoliberal y nuevos desafíos
Con el kirchnerismo, el Estado experimentó un fuerte regreso como regulador de la economía, marcando una reversión de las políticas neoliberales. “Argentina privatizó incluso su empresa petrolera, algo poco común en la región”, menciona Kerner, lo que llevó a un fallo más radical y a un giro político igualmente extremo. Esta espiral inflacionaria, que afectó a la administración de Alberto Fernández y Cristina Kirchner (2019-2023), ha facilitado un retorno del liberalismo.
La propuesta de Milei y el contexto internacional
Milei no se limitó a prometer un regreso a la convertibilidad; su campaña incluyó la dolarización de la economía y ajustes drásticos. Sin embargo, a dos años de asumir el cargo, sus propuestas se han transformado en un “programa de estabilización más convencional”, aunque siguen acompañadas de reformas para desregular la economía. Un contexto internacional diferente plantea desafíos, ya que, mientras Milei promueve un mercado libre sin fronteras, el proteccionismo se está incrementando en otras naciones, lo que complica la atracción de inversiones.
Transformaciones económicas y laborales
Dal Poggetto señala que el actual modelo económico enfrenta una estructura cambiante, indicando que los sectores industriales están comenzando a operar en un “nuevo paradigma”. La informalidad laboral y la dinámica del desempleo están aumentando, reflejando similitudes con los problemas de la década de 1990. A su vez, la dependencia de Estados Unidos como socio político se ve complejizada por la creciente influencia de China como principal socio comercial.
Desafíos y lecciones del colapso menemista
Los autores del libro plantean interrogantes sobre la estabilidad política de Milei ante el riesgo de que surjan nuevas demandas sociales. “La falta de sensibilidad y corrupción fueron claves en la derrota de Menem”, recuerda Kerner. Además, evitar la destrucción del empleo es crucial para mantener la gobernabilidad, según Dal Poggetto. La construcción de una alternativa política que no polarice a la sociedad será vital para el futuro del país.
