La selección mexicana se prepara con cautela para el Mundial, tras el sorteo de diciembre que generó incertidumbre. El equipo mexicano aguardaba conocer a sus rivales europeos, siendo Corea del Sur y la República Checa los oponentes más desafiantes en la fase de grupos. México se enfrentará a la República Checa en el Estadio Azteca, un partido que promete ser clave.
La República Checa sorprendió al superar la repesca mundialista. En su primer partido, enfrentó a Irlanda, un duelo que comenzó desfavorablemente para los checos, quienes perdían 2-0 en los primeros 25 minutos. Sin embargo, liderados por el goleador Patrik Schick del Bayer Leverkusen, lograron revertir la situación. Un penalti ejecutado por Schick y un gol de Ladislav Krejčí a cuatro minutos del final llevaron el encuentro a un emocionante alargue y posteriormente a penales, donde los checos demostraron su habilidad y se impusieron.
En su segundo partido, los checos aprovecharon la localía en Praga. Apenas a los tres minutos, Pavel Sulc anotó tras un saque de banda, dejando a los daneses sorprendidos. Dinamarca consiguió empatar en el minuto 71 con un cabezazo de Joachim Andersen, lo que llevó el partido a prórroga nuevamente. Allí, Krejčí volvió a brillar al marcar el 2-1, aunque el danés Kasper Høgh rápidamente igualó el marcador 2-2. En la tanda de penales, la República Checa se mostró más certera y ganó 3-2, a pesar de la lucha de Christian Eriksen y Hojlund.
Históricamente, solo ha habido un enfrentamiento entre México y la República Checa en el fútbol, durante la Copa del Mundo de 1962 en Chile, donde el Tricolor ganó 3-1. En contraste, México nunca se ha medido a Dinamarca en un Mundial, una situación que se perpetuará en la edición de 2026.
Para este Mundial, el plan de México incluye su partido inaugural contra Sudáfrica el 11 de junio, seguido de un enfrentamiento contra Corea del Sur el 18 de junio en el Estadio de Guadalajara. Su última participación en la fase de grupos será contra la República Checa el 24 de junio.
