El consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León desde 2015, Juan Carlos Suárez-Quiñones, no encabezará la lista del Partido Popular (PP) por León en las elecciones de Castilla y León, programadas para el 15 de marzo. Su gestión ha estado marcada por la controversia y numerosas manifestaciones que pedían su dimisión, tanto por parte de los ciudadanos como de la oposición. A pesar de que el PP aún no ha confirmado la composición final de las listas, se ha anunciado que María José Álvarez Casáis será la número 1 por León.
El presidente de la Junta de Castilla y León y líder del PP autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, ha divulgado sus decisiones para las candidaturas en cada provincia, con un fuerte énfasis en la inclusión de mujeres. Sin embargo, la situación en León era particularmente delicada, dada la pérdida de confianza que genera Quiñones. Recientemente, había comparecido en las Cortes para explicar la gestión de los incendios de verano, lo que añade complejidad a su situación.
Dentro del PP, se considera lógico el cambio en la cabeza de lista. Fuentes del partido han indicado que la nueva estrategia se centra más en promover a mujeres que en proteger la figura de Quiñones. Además, se menciona que otros consejeros también dejarán de ser cabezas de lista, pero podrían ser asignados a puestos destacados. Existen preocupaciones sobre su posible colocación en León; un puesto de liderazgo para Quiñones podría ser problemático. Se especula que, tras Álvarez, podría figurar Ricardo Gavilanes, actual portavoz en las Cortes. Es probable que el tercer lugar sea ocupado por otra mujer y el cuarto por Quiñones.
Las encuestas apuntan que el PP enfrenta dificultades para conseguir un cuarto procurador en la circunscripción de León. Esto deja a Quiñones con dos alternativas: si logra el acta, ocuparía un escaño en el Parlamento en calidad de diputado raso; de no conseguirlo, podría ser propuesto para el Senado, donde el partido tiene dos plazas disponibles.
A pesar de su larga trayectoria de confianza junto a Mañueco, Quiñones ha visto cómo su posición se ha debilitado en estas primeras decisiones electorales. Su papel ha sido relevante en la gestión de crisis de incendios en Castilla y León, habiendo comparecido en varias ocasiones para justificar las acciones del gobierno. Durante la gestión de su departamento, se han registrado los tres peores años en incendios forestales en la comunidad, con cifras devastadoras: 22.000 hectáreas en Ávila en 2021, 60.000 en la sierra de la Culebra (Zamora) en 2022 y más de 140.000 en 2025.
Los bomberos han denunciado repetidamente la precariedad en sus condiciones laborales y la falta de coordinación durante las emergencias. La crítica hacia Quiñones se intensificó cuando, en las primeras fases de los incendios, justificó la tardanza en la respuesta alegando “la mala costumbre de comer”. Asimismo, ha cuestionado las demandas del sector de mantener un operativo contra incendios durante todo el año, considerando que sería un despilfarro. Recientemente, ha defendido las inversiones realizadas por la Junta para mejorar el dispositivo de extinción.
