Luz Casal, la renombrada artista gallega, se presenta con un nuevo álbum titulado Me voy a permitir, un proyecto que fusiona su esencia musical con experiencias personales. A sus 67 años, Casal ha demostrado que la música es su vida, enfatizando que su trayectoria siempre ha estado interconectada con su realidad. Este nuevo disco es un gran reto y marca su primer lanzamiento desde que fue nombrada marquesa de Luz y Paz en junio del año pasado.
La gira promocional comenzó el 2 de enero en Toledo y tendrá su gran estreno el 17 de enero en el Movistar Arena de Madrid, dentro del festival Inverfest. Entre las canciones que componen el álbum se encuentra Ella, originalmente de Charles Aznavour, en la que colabora la cantante italiana Carla Bruni, esposa del expresidente francés Nicolas Sarkozy.
La música como forma de vida
Pregunta. ¿La música es su vida?
Respuesta. Sin duda. Todo lo que he hecho musicalmente está relacionado con mi vida. Mi vida personal está entrelazada con la música; para mí, todo es música. Este disco, Me voy a permitir, refleja quién soy y lo que me importa, mostrando mi autenticidad y libertad.
Fragmentos de libertad y autenticidad
P. Un conserje me dijo: “Los viejos rockeros nunca mueren”.
R. ¡Las rockeras aún menos! A menudo, mis canciones pueden sorprender a la audiencia. La música está llena de etiquetas y clasificaciones, pero yo siempre he navegado en diferentes estilos. No me he limitado a ser solo rockera, disfruto de géneros como el bolero, el flamenco y la música clásica. Este disco ofrece una diversidad que me parece esencial.
P. ¿Y cómo logra esa diversidad musical?
R. Debo cambiar de un estilo a otro con naturalidad. Acepté cantar en la película Tacones lejanos de Pedro Almodóvar para explorar nuevas emociones y formas de interpretación.
Reconocimiento y responsabilidad
P. En el concierto de Toledo, alguien gritó: “¡Pareces una marquesa!”.
R. No lo escuché, pero recibir un título como ese es un honor. Agradezco cualquier reconocimiento, aunque me impone una cierta responsabilidad. Seguiré siendo auténtica, sin dejar de ser yo misma.
P. La canción Negra sombra evoca su soledad. ¿Cómo se siente al respecto?
R. Espero disfrutar de todo, incluso de las dificultades. Cada día es diferente. Un intérprete debe captar la esencia de la canción; palabras y melodías deben resonar profundamente. Tener músicos versátiles es vital; deben poder transitar desde el rock and roll hasta canciones como Negra sombra.
El impacto de las canciones
P. El escenario le brinda libertad.
R. Sin duda. Sobre el escenario me siento más libre. En una actuación, sientes el poder de conectar con el público, como me sucedió en Atenas, donde me dejé llevar por la energía del gentío.
P. Canta canciones de otros, pero las hace propias, como Todo cambia de Julio Numhauser.
R. Así es, su mensaje sigue siendo relevante en la actualidad. A veces, hay canciones que se convierten en himnos de la vida.
Reflexiones sobre el arte y la vida
P. ¿Qué significa Negra sombra para Galicia?
R. Es un símbolo profundo, con un significado trascendental para los gallegos. Aunque no es el himno, sí llega al alma de las personas.
P. ¿Qué canción la acompaña más en su vida?
R. Quizá No me importa nada. Es una de las canciones que más veces he cantado y sigue siendo relevante.
P. ¿En qué momento de su vida más necesitó una canción?
R. Cuando perdí a mi padre; escribí Entre mis recuerdos… esa misma semana. Fue una forma de canalizar mi dolor.
P. Ha interpretado a mujeres icónicas como Amália Rodrigues y Olga Guillot. ¿Qué ha aprendido de ellas?
R. De Olga Guillot aprendí que esa conexión con el dolor puede ser reveladora. Cada canción tiene su propio peso emocional.
P. ¿Las redes sociales favorecen o perjudican la música?
R. Sin duda, la aceleran y democratizan la creación musical. Ahora, cualquier persona puede grabar y compartir su música.
P. ¿La inteligencia artificial puede robar voces y almas?
R. Las voces pueden imitarse, pero el alma es irrepetible.
P. Para finalizar, ¿le da gracias a la vida?
R. Definitivamente. La canción Gracias a la vida me acompañó en momentos difíciles; representa un mensaje de esperanza y resiliencia.
