Accidente aéreo del Ejército en Putumayo: Un relato de esperanza y angustia
Leidy Johanna Tunubalá experimentó una profunda inquietud al ver en Facebook que un avión del Ejército de Colombia había sufrido un accidente en las selvas del Putumayo. Su esposo, el soldado Carlos Alberto Morales, se encontraba en esa aeronave, lo que la llevó a una intensa búsqueda de información. La comunicación que habían tenido esa mañana del lunes 23 de marzo se interrumpió abruptamente, y a partir de ese momento, su angustia creció. En el Hospital Militar de Bogotá, donde se recupera su esposo tras el siniestro más grave en la historia reciente de las fuerzas armadas, Leidy narra su experiencia.
Un contexto de incertidumbre
Leidy, indígena de la comunidad Misak en el municipio de Silvia, Cauca, no sabía si su esposo estaba a bordo del Hércules C-130 que se dirigía a Puerto Asís. Tras comunicarse con un comandante del batallón de Puerto Leguízamo, le informaron que no existía una lista oficial de pasajeros. Después de horas de espera, recibió la confirmación de que Carlos Alberto sí estaba en el avión. “Sentí un alivio profundo, pero todavía tenía miedo”, recuerda.
Supervivencia y traslado a Bogotá
El accidente ocurrió poco antes de las 10 de la mañana, y durante la tarde, los reportes de fallecidos aumentaban. Carlos Alberto fue uno de los pocos sobrevivientes. Una vez trasladado a Bogotá, Leidy y la familia se sintieron aliviados al recibir la noticia de que su familiar estaba en proceso de recuperación. “Que esté vivo es un milagro”, afirma Leidy.
El viaje a la esperanza
Gladys Morales, hermana del soldado, decidió viajar junto a su madre a Bogotá. Durante el trayecto, recibieron una llamada de Carlos Alberto, quien, aunque débil, logró comunicar que estaba bien. “Tenía la voz muy débil”, recuerda Gladys. Al llegar a la capital, Carlos Alberto fue intervenido quirúrgicamente en el cerebro y se mantiene estable en la unidad de cuidados intensivos.
Un futuro incierto
Carlos Alberto no recuerda los detalles del accidente y ha mostrado preocupación por sus compañeros de vuelo, ya que aún no tiene claridad sobre quiénes han sobrevivido. “Es un milagro que esté a salvo”, señala su hermana. Con ocho años en el Ejército, ha vivido momentos peligrosos, pero ahora su mayor deseo es reunirse con su hija de tres años.
Muestras de apoyo y declaraciones oficiales
Recientemente, el ministro de Defensa, general en retiro Pedro Sánchez, visitó a los heridos en el hospital. Durante su visita, afirmó que el avión no estaba en malas condiciones y que estaba listo para volar. Estas declaraciones contrastan con las opiniones del presidente Gustavo Petro, quien ha cuestionado la viabilidad de la aeronave. Según Sánchez, el avión tenía aproximadamente 20,000 horas de vuelo disponibles y estaba en condiciones aeronavegables.
La necesidad de un acompañamiento efectivo
Tanto Leidy como Gladys expresan su descontento con la falta de información y acompañamiento por parte del Gobierno. “Todo lo hemos tenido que averiguar por nuestra cuenta”, menciona Leidy, quien ha observado que muchas familias siguen sin respuestas sobre sus seres queridos. La búsqueda de información precisa y el apoyo continuo son esenciales en situaciones como esta.
