Asesinato de un Operador del Cartel de Sinaloa en Ciudad de México
En la fría noche del domingo 21 de diciembre, en la zona rosa de Ciudad de México, la calma de las festividades navideñas se vio interrumpida por un violento ataque. En el restaurante chino Luaú, un establecimiento reconocido en el área, una familia cenaba tranquilamente. Se trataba de dos hombres y dos mujeres, una de ellas mayor. Habían llegado en una camioneta suburban, un vehículo común en una zona donde abundan despachos y oficinas gubernamentales.
La calma de la noche se rompió con la llegada de un hombre vestido de negro, quien se acercó con un celular en mano. “Pidió una mesa, observó a la familia, la ubicó y… ¡Pumba!”, comenta una fuente conocedora de las investigaciones. Este acto marcó el fin de Óscar Noé Medina, conocido como «el Panu», uno de los últimos operadores de la facción de Los Chapitos, parte del poderoso Cartel de Sinaloa.
Detalles del Ataque
El ataque tuvo lugar cuando la ciudad estaba saliendo o llegando de las posadas decembrinas. El agresor disparó una docena de balas contra el Panu, frente a su madre y su esposa. Un proyectil impactó accidentalmente en el glúteo del primo de su esposa. Cuando llegó la policía, la esposa de Medina, bajo presión, afirmó que su esposo era Óscar Ruiz, un empresario hotelero de Mazatlán. Esto no sorprendió a los agentes, acostumbrados a la presencia de turistas en la zona. Sin embargo, la reacción de la madre de Medina era inquietante; estaba muy alterada y, al ser interrogada sobre su procedencia, mencionó Tamazula, un pueblo en Durango, lo que llevó a los agentes a sospechar que el crimen tenía implicaciones más profundas.
La combinación de Mazatlán y Tamazula, conocido por la intervención de laboratorios de drogas sintéticas, sugería que el asesinato estaba relacionado con el narcotráfico. Según la investigación, el atacante se marchó a pie, se deshizo de su chamarra en un centro comercial y salió hablando por teléfono, aparentemente tranquilo. “Tomó un taxi y se fue. No fue como en otros casos donde el sicario escapa en moto”, informó la fuente.
La Guerra entre Facciones del Cartel de Sinaloa
El Panu era descrito como «el principal lugarteniente» de Iván Archivaldo Guzmán, líder de Los Chapitos, y hijo del famoso narcotraficante Joaquín «Chapo» Guzmán. Desde septiembre de 2024, Los Chapitos se encontraban en una guerra con la facción rival, liderada por uno de los hijos de Ismael “Mayo” Zambada. Este conflicto estalló tras una traición que llevó a la captura de varios líderes importantes.
La violencia en Sinaloa ha aumentado, recordando los años de inestabilidad que vivió el país en la década de 2000. Históricamente, Los Chapitos han dominado la venta de drogas y otras actividades tanto legales como ilegales en la región. Sin embargo, la facción ha sido severamente golpeada por la guerra, con la muerte y captura de muchos de sus líderes. El Panu representaba uno de los últimos bastiones de esta facción.
Revelaciones Posteriores al Asesinato
Tras el ataque, se confirmó que el nombre real del fallecido era Óscar Noé Medina, de 42 años, por quien el gobierno de EE. UU. ofrecía una recompensa de cuatro millones de dólares. Medina había alquilado varias casas en Naucalpan y Tecamachalco, lo que sugiere que podría haber estado en una situación vulnerable dentro de la organización. “Más bien, se había convertido en un pasivo para los hermanos Guzmán”, afirma la fuente, refiriéndose al estado de Medina y su situación dentro de Los Chapitos.
A pesar de la violencia que le rodeaba, la información sobre su asesinato ha sido escasa. Dos meses después, el tirador sigue sin ser identificado, y en Sinaloa, la noticia no ha suscitado un torrente de rumores como suele ser habitual en estos casos. Un agente de seguridad mencionó que se ha hablado poco del incidente desde que ocurrió.
A pesar de que algunos periodistas especularon sobre una posible traición dentro de la organización, persisten interrogantes sobre la despreocupación logística del atacante y las razones detrás del asesinato del Panu. Preguntas que siguen sin respuesta en medio de la incertidumbre que rodea al narcotráfico en México.
