El Regreso del Debate sobre Gaza en Colombia
El conflicto en Gaza parecía haber desaparecido de la agenda pública colombiana, desplazado por la tensión entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Donald Trump, así como por el inicio de la campaña electoral. No obstante, los recientes pronunciamientos de los precandidatos han reavivado una discusión que trasciende lo ideológico para enfocarse en aspectos jurídicos, políticos y humanitarios.
Posturas Controversiales de los Precandidatos
La negación o minimización del genocidio en Gaza por parte de siete de los nueve precandidatos de la coalición de derecha refleja una postura política alineada con su visión sobre el uso de la fuerza y el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Esta actitud no es meramente externa, sino que se proyecta en la forma en que planean gobernar el país, manteniendo una distancia notable del respeto a las normas internacionales.
Informe Alarmante de la ONU
Un informe difundido el 6 de enero de 2026 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos documenta la intensificación de la violencia sistemática contra la población palestina. Entre octubre de 2023 y septiembre de 2025, al menos 2.321 palestinos fueron asesinados en Cisjordania y Jerusalén Oriental, fuera de contextos de hostilidades armadas; de estos, 496 eran niños y niñas.
Además, más de 32.000 personas fueron desplazadas forzosamente, cientos de viviendas fueron destruidas y los ataques de colonos aumentaron en un 66 %. El documento concluye que estas acciones son parte de un régimen de dominación persistente, a pesar de un cese al fuego.
Agravamiento de la Situación en Gaza
Desde el pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia a principios de 2024 sobre el riesgo serio de genocidio en Gaza, las condiciones han ido en deterioro. Según un informe de octubre de 2025, más del 80 % de la población de Gaza ha sido desplazada, el sistema de salud ha colapsado y la destrucción de la infraestructura civil ha alcanzado niveles sin precedentes.
Justificaciones de la Violencia
Sin mostrar ningún tipo de vergüenza, los precandidatos han defendido la barbarie, justificando bombardeos que podrían afectar a niños y adolescentes bajo la premisa de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Este uso de la violencia se basa en una concepción militar rígida que ignora las normas internacionales.
Posturas de Precandidatos Específicos
Vicky Dávila ha alineado su negación del genocidio en Gaza con la política exterior de Estados Unidos, relativizando informes de la ONU. Por otro lado, Juan Manuel Galán, aunque con un tono más institucionalista, ha evitado condenar el genocidio y defendido la intervención extranjera en Colombia. Esta selección de principios se nota clara al invocar el derecho solo cuando no compromete a aliados internacionales.
Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa, ha respaldado bombardeos en presencia de civiles, alineando su enfoque con una doctrina de seguridad conocida en Colombia. Sus posturas generan preocupación debido a los efectos humanitarios a largo plazo.
Por su parte, Paloma Valencia ha defendido a Israel y negado el genocidio en Gaza sin ambigüedades, afirmando una política de seguridad basada en el uso de la fuerza militar. Su posición representa una concepción clara de la guerra que prioriza objetivos militares sobre la protección de civiles.
Consecuencias Humanitarias Desgarradoras
Para agosto de 2025, se había declarado oficialmente una hambruna en Gaza, con al menos 461 muertes relacionadas con la desnutrición. El informe de la ONU también reportó la muerte de más de 370 trabajadores humanitarios y ataques a instalaciones de la ONU, además de una drástica reducción de la ayuda humanitaria en un contexto de emergencia.
Implicaciones para la Política Colombiana
Las posturas de los precandidatos indican una disposición a justificar violaciones sistemáticas del DIH. Esta lógica también se ha reflejado en Colombia, donde crímenes de lesa humanidad como ejecuciones extrajudiciales se han minimizado. La situación despliega una imagen preocupante sobre el desconocimiento y desinterés por un país amorfo y diverso que pretenden gobernar.
A pesar de las diferencias en la retórica, todos los precandidatos comparten una visión que podría contribuir a respaldar regímenes que, histórica y sistemáticamente, violan el derecho internacional y los derechos humanos.
