La Revalorización de Violeta Quevedo: Una Escritoria de Culto en el Chile del Siglo XX
Una tarde en su oficina, el poeta chileno Eduardo Anguita se topó con una mujer elegante y desconocida que, utilizando hojas prestadas, componía una carta. Al finalizar, solicitó una estampilla para su sobre, que llevaba el membrete de la oficina. Antes de marcharse, Anguita le preguntó sobre un libro que llevaba consigo: La torre del campanario, de Violeta Quevedo. Para su sorpresa, la mujer reveló que era la autora del volumen. Este encuentro marcó el inicio de la relación entre Anguita y Quevedo, posicionando al poeta como un embajador de la obra de la escritora, ahora con mayor visibilidad gracias a ¡Milagro!, la nueva obra de Gonzalo Maier, programada para 2025.
Violeta Quevedo: Escritora del Margen
Gonzalo Maier, un escritor y académico chileno de Talcahuano, ha dedicado sus esfuerzos a recuperar la figura de Violeta Quevedo, seudónimo de Rita Salas Subercaseaux. Quevedo es reconocida como una autora poco convencional, cuyo legado literario ha quedado eclipsado a pesar de los elogios que ha recibido de críticos como Anguita, Alone, Ignacio Valente y César Aira. Su obra ha jarid dado escasa circulación en antologías y recopilaciones a lo largo de los años: 1951, 1981 y 2007. A pesar de la disponibilidad de gran parte de su obra en Memoria Chilena, el perfil de Maier plantea una nueva oportunidad para conocer su impacto en la literatura chilena.
Una Vida Inusual
Nacida en 1879, Quevedo pasó su vida en un entorno aristocrático en declive. Era una ferviente católica, conocida por su carácter impredecible y por ser un tanto excéntrica. No tuvo un empleo remunerado y enfrentó períodos difíciles después de la muerte de su madre, con quien estuvo muy unida. A menudo se desplazaba de pensión en pensión, y las anécdotas sobre su vida oscilan entre lo tragicómico y lo pintoresco. En una época, llegó a llevar su propia comida a las casas de familiares, generando incomodidad en aquellos que la recibían.
Producción Literaria y el Contexto Chileno
Quevedo publicó su primer libro, Las antenas del destino, a los 56 años en 1935. A lo largo de las siguientes dos décadas, publicó una decena de obras, que, aunque breves, revelan un estilo particular apreciado por la crítica. Maier intenta ofrecer una nueva perspectiva sobre su creación, analizando su estilo y contextualizándolo de manera más precisa. A menudo, la crítica utilizaba términos como “ingenua” o “espontánea” para describir su trabajo, pero Maier busca darle un marco más completo y justo.
Puntos de Cambio en la Vida de Quevedo
Un punto de inflexión en su vida y obra es el notable cambio social y político que vivió Chile durante su existencia. Desde su nacimiento en un contexto aristocrático hasta su muerte en una sociedad en plena transformación, la obra de Quevedo refleja este desasosiego. Maier usa esta evolución como un contexto para entender la singularidad de su literatura.
La Revaloración de su Obra
El reconocimiento de Quevedo como autora se consolidó con la publicación de Las antenas del destino en 1951, un esfuerzo en el que se involucraron figuras significativas del ámbito cultural chileno. En ¡Milagro!, Gonzalo Maier ofrece un homenaje a su obra, combinando humor y misticismo, reconociendo la originalidad de una escritora que sigue siendo un referente poco convencional en la literatura chilena.
