Recientemente, el Gobierno de México hizo un anuncio inesperado relacionado con una reforma electoral. Pablo Gómez, un personaje controversial vinculado a la izquierda, fue el encargado de comunicar cambios significativos en el sistema electoral del país. La propuesta incluye la eliminación de los legisladores plurinominales, una reducción en el financiamiento de los partidos políticos y, como punto culminante, la eliminación de la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE). Este anuncio sorprendió a los consejeros del INE, quienes esperaban participar en un diálogo constructivo sobre sus propuestas.
Gómez dejó claro que las decisiones sobre estas reformas ya estaban tomadas por el gobierno, sugiriendo que sólo se utilizarían las mayorías para llevarlas a cabo. La reacción dentro de Morena fue de alarma; muchos cuestionaron la autoridad de Gómez para presentar una reforma tan crucial sin un debate formal en el Poder Legislativo. Ricardo Monreal, un legislador con experiencia, enfatizó que las leyes deben ser formuladas dentro del Legislativo y no por un solo individuo.
La situación en Morena refleja el desorden que caracteriza a la actual administración. Comentarios de aliados como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) evidencian una falta de consenso sobre la reforma. El PT se preguntó sobre la necesidad de cambios si ya cuentan con las mayorías en los tres poderes, mientras que el PVEM advirtió que sin plurinominales no apoyarán la iniciativa. Claudia Sheinbaum fue clara en su defensa de la autonomía del INE, dejando claro que los organismos electorales deben operar independientemente.
El futuro de la reforma electoral planteada aún es incierto. Aún no se ha aclarado del todo el objetivo de esta nueva propuesta. Muchos se preguntan por qué modificar un sistema que ha permitido el éxito electoral de dos candidatos de Morena, incluyendo el triunfo de Sheinbaum con más de 30 millones de votos. Su reconocimiento, que debería ser parte del proceso democrático, ha suscitado cuestionamientos sobre las verdaderas intenciones detrás de la reforma. Actualmente, esta iniciativa parece destinada al fracaso, y ya se han anunciado planes para una posible nueva reforma dentro de algunas semanas. En resumen, esta situación refleja una falta de planificación en la clase gobernante, así como luchas internas que podrían afectar la estabilidad política.
