En el segundo semestre de 2025, la pobreza en Argentina ha descendido al 28,2%, alcanzando su nivel más bajo en los últimos siete años. Este dato representa una reducción de 3,4 puntos porcentuales en comparación con el semestre anterior y casi diez puntos respecto al año anterior. Aunque este descenso se destaca frente al pico provocado por la devaluación abrupta implementada por el presidente Javier Milei al inicio de su gestión, el actual Gobierno ha celebrado esta cifra como un notable logro en un contexto de crisis que incluye escándalos relacionados con miembros clave del gabinete, como Manuel Adorni.
Luis Caputo, ministro de Economía, señaló que esta disminución en los índices de pobreza e indigencia responde al crecimiento económico, al proceso de desinflación y al fortalecimiento de los programas sociales directos desde el comienzo de la gestión.
El informe, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), revela que aproximadamente 13,3 millones de personas viven en condiciones de pobreza, de las cuales el 6,3% se encuentra en situación de indigencia, incapaz de garantizar alimentos básicos para sus familias. La situación es especialmente alarmante entre la población infantil: el 41,3% de los menores de 14 años vive en la pobreza, lo que indica que cuatro de cada diez niños enfrentan este grave problema. Asimismo, la desigualdad social es evidente a nivel geográfico, con una pobreza del 32,7% en la región noreste y del 25,4% en la Patagonia.
El índice de pobreza en Argentina ha experimentado fluctuaciones significativas en los últimos dos años. Tras la llegada de Milei a la Casa Rosada, se registró un aumento de 11 puntos en los primeros seis meses, alcanzando casi el 53% de la población, la cifra más alta de las últimas dos décadas. Este aumento estuvo ligado a la devaluación inicial del peso, que provocó un incremento de precios del 25,5% en diciembre de 2023 y del 20,6% en enero siguiente, afectando gravemente la capacidad de compra de los ciudadanos.
Después de este shock inicial, la inflación comenzó a estabilizarse, lo que permitió una recuperación parcial de los ingresos de trabajadores, jubilados y receptores de subsidios. En el segundo semestre de 2024, la pobreza mostró una caída de casi 15 puntos respecto al período anterior, situándose en el 38,1%. En la primera mitad de 2025, la tendencia a la baja continuó, aunque de manera más moderada, alcanzando un 31,6%. El registro publicado recientemente indica que la pobreza se ha reducido casi 25 puntos porcentuales desde el inicio del mandato de Milei.
El economista Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, destacó que aunque la pobreza ha disminuido, la magnitud de esta reducción ha superado las expectativas, y el estancamiento en la lucha contra la inflación no ha afectado directamente la medición de pobreza del Indec.
En Argentina, la pobreza se mide a partir del costo de una canasta de consumos básicos, comparando este valor con los ingresos de la población. Quienes no pueden adquirir dicha canasta son considerados pobres, mientras que aquellos que no logran comprar incluso una canasta compuesta solo de alimentos son clasificados como indigentes. Sin embargo, esta medición se basa en una encuesta de más de 20 años que puede presentar distorsiones, incluyendo una sobrestimación de algunos consumos y una subestimación de otros, como los servicios, lo que puede resultar en una mejora del indicador que se calcula en alrededor de cinco puntos porcentuales, según el investigador Eduardo Donza del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
La pobreza en Argentina es un problema estructural que se mantiene por encima del 25% desde hace décadas, siendo atribuible a factores que van más allá de la administración actual. Donza enfatiza que el Estado cuenta con un sistema de ayuda relativamente eficiente para las familias necesitadas, incluyendo programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, que han atenuado la pobreza y la indigencia. Sin embargo, advierte que para erradicar la pobreza es esencial mejorar el mercado laboral, un aspecto que actualmente no se está logrando. Además, se anticipa que en los próximos meses se sentirá el impacto del cierre de empresas y la disminución de actividades en sectores económicos clave para la generación de empleo.
Los datos estadísticos pueden ser influenciados por variables puntuales, pero se complementan con otros indicadores que ofrecen una visión más completa de la situación en el país. Por ejemplo, en los últimos dos años, la población sin hogar en Buenos Aires ha crecido un 57%, y diversos informes destacan el aumento en la morosidad de las familias que adquieren deudas para cubrir gastos básicos.
