El riesgo de infecciones graves en personas con obesidad
Las personas que padecen obesidad no solo enfrentan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer, sino que también son más vulnerables a infecciones graves. Un reciente estudio publicado en la revista The Lancet indica que las personas con obesidad tienen un 70% más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir debido a enfermedades infecciosas como la gripe, COVID-19, neumonía e infecciones urinarias. En casos de obesidad severa, con un índice de masa corporal (IMC) superior a 40, el riesgo se triplica.
Detalles del estudio
Este estudio realizó un seguimiento durante 13 años de casi 68,000 adultos en Finlandia y 480,000 en el Biobanco del Reino Unido, analizando su riesgo de sufrir 925 tipos de infecciones graves que requieren hospitalización o pueden resultar mortales. Los hallazgos revelan una relación directa entre el IMC y el riesgo de infecciones. Aproximadamente una de cada diez muertes por infecciones en el mundo —600,000 de un total de 5,4 millones en 2023— podría atribuirse a la obesidad. Durante la pandemia de COVID-19, este porcentaje aumentó al 15%.
Declaraciones de expertos
Solja Nyberg, autora principal del estudio y especialista de la Universidad de Helsinki, afirmó que «las personas con obesidad tienen significativamente más probabilidades de enfermar gravemente o morir por una variedad de enfermedades infecciosas». Por su parte, Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), advirtió que ignorar la obesidad en las estrategias de prevención de infecciones puede llevar a subestimar hasta un 15% de la carga mundial de mortalidad infecciosa.
Diferencias geográficas
Los datos del estudio también muestran diferencias significativas en el impacto de la obesidad sobre las muertes por infecciones a nivel país. En España, se estima que la obesidad está relacionada con 5,300 de las 24,800 muertes por infecciones registradas en 2023, lo que representa un 21,2% del total, más del doble que la media mundial del 10,8%. Este porcentaje coloca a España entre los países europeos con mayor proporción de muertes infecciosas atribuibles a la obesidad, superando a Alemania (14,7%) y al Reino Unido (17,4%), aunque por debajo de Estados Unidos, donde la obesidad causa uno de cada cuatro fallecimientos por infecciones (25,7%).
Relación entre IMC y riesgo de infecciones
A pesar de que el IMC es objeto de debate entre expertos como medida de la obesidad, este estudio lo utiliza como criterio. Las conclusiones indican que las personas con obesidad clase I (IMC 30-34,9) tienen un 50% más de riesgo en comparación con quienes mantienen un peso saludable. En la obesidad clase II (IMC 35-39,9), el riesgo se duplica, y en casos de obesidad clase III o mórbida (IMC ≥40), el riesgo es tres veces mayor. El patrón se mantiene para casi todos los tipos de infecciones, con excepciones como VIH y tuberculosis, en las que se observa una relación inversa, debido a que estas enfermedades suelen provocar pérdida de peso.
Posibles soluciones y cambios en el riesgo
Una de las preguntas que surge del estudio es si la pérdida de peso puede reducir el riesgo de infecciones. Los hallazgos sugieren que una reducción de peso desde la obesidad hasta un estado de normopeso (IMC entre 18,5 y 24,9) puede bajar el riesgo a 0,8 veces el de quienes mantienen la obesidad, aunque no alcanza los niveles de quienes siempre han mantenido un peso saludable. Esto indica que el daño metabólico e inmunológico causado por la obesidad podría ser parcialmente irreversible, aunque los investigadores destacan que esto podría ser el resultado del tiempo limitado de seguimiento.
Conclusiones de los investigadores
Mika Kivimäki, director del estudio en el University College de Londres, señala que estos hallazgos sugieren la implicación de mecanismos biológicos amplios en la obesidad y su relación con infecciones. La obesidad puede debilitar la capacidad del sistema inmunitario para combatir patógenos, lo que resulta en enfermedades más graves. El estudio concluye con un llamado a implementar políticas que promuevan un estilo de vida saludable y apoyen la pérdida de peso, incluyendo el acceso a alimentos saludables y oportunidades para la actividad física, así como la importancia de mantener al día las vacunas recomendadas para las personas con obesidad.
