Jacinda Ardern: Reflexiones tras su mandato como primera ministra de Nueva Zelanda
En un mundo político donde predominan los hiperliderazgos masculinos, Jacinda Ardern emergió como una figura distintiva. La ex primera ministra de Nueva Zelanda, que gobernó durante seis años, dejó su cargo en 2023, argumentando que no contaba con la «energía suficiente». Esta decisión la comunicó de forma emotiva en una rueda de prensa que captó la atención global.
Una nueva etapa de reflexión y escritura
Desde su salida de la política activa, Ardern ha dedicado su tiempo a la reflexión académica. Tras su paso por la Universidad de Harvard, está promoviendo debates sobre gobernanza y liderazgo en la Universidad de Oxford. Su libro de memorias, Un poder diferente, que será publicado en España por Plaza & Janés el 5 de febrero, se sumerge en temas poco comunes en el ámbito político: la maternidad, inseguridades y el desgaste emocional que acompaña al ejercicio del poder.
Un liderazgo empático en tiempos complejos
La ex primera ministra describe su libro como una exploración de la experiencia de una líder que no siempre se sintió cómoda en su rol. Ardern enfatiza la necesidad de abordar la política de manera más humana y menos binaria. «La vida y la toma de decisiones no son simples», afirma, cuestionando la tendencia actual de simplificar temas complejos en el discurso político.
La rendición de cuentas y la comunicación en política
Ardern señala que la época actual está marcada por una limitación en la capacidad de atención del público. «Necesitamos más transparencia», asegura, destacando que los líderes deben reconocer que no siempre tienen todas las respuestas, especialmente durante crisis como la pandemia de COVID-19. En su opinión, el liderazgo implica tener un plan que reconozca la incertidumbre.
Su llegada al poder y la maternidad
Jacinda Ardern asumió el cargo de primera ministra en 2017, un momento crucial, ya que poco antes descubrió que estaba embarazada. En su libro, relata cómo ese hallazgo se convirtió en una metáfora de su mandato, donde la vida y la política no se detienen. A menudo se identifica a sí misma como una «líder reticente», tratando de lidiar con las expectativas que otros proyectaban sobre ella.
El impacto del síndrome de la impostora
El síndrome de la impostora ha sido un tema recurrente en su vida. Ardern admite que, aunque ha reconocido este fenómeno, también ha encontrado en él características que la han impulsado a esforzarse más y a empatizar con las situaciones de los demás. Para ella, la humildad en el liderazgo es esencial.
Respuestas a crisis y momentos de radicalización
Durante su mandato, enfrentó desafíos como el ataque a las mezquitas en Christchurch en 2019 y la pandemia de COVID-19. Su respuesta a la tragedia fue aclamada por su humanidad y compasión. Ardern recuerda cómo la comunidad musulmana, pese a su dolor, abrió los brazos al país, recordando la importancia de la empatía en momentos de crisis.
Su enfoque durante la pandemia fue comunicarse de forma cercana y transparente con la población, proporcionando información práctica y reconociendo la incertidumbre. A pesar de la presión, Ardern priorizó la salud pública, incluso imponiendo medidas estrictas, lo cual a menudo fue polarizante.
Reflexiones sobre el futuro político
Jacinda Ardern, actualmente alejada de la vida política activa, ha sido clara en que, a pesar de su juventud, no planea regresar. Según sus propias palabras, en Nueva Zelanda, «cuando te vas, te vas.» Aún así, su legado como líder empática y comprometida sigue resonando en el diálogo político global.
