La narrativa íntima de Iveth Luna Flores: explorando el trauma familiar
Iveth Luna Flores, una destacada escritora mexicana de 38 años oriunda de Apodaca, ha centrado su labor literaria en la exploración de su intimidad y la herida familiar. A través de su poesía y ensayos, busca dar sentido a su experiencia personal y convertir las imágenes que la persiguen en palabras de empoderamiento. En su reciente obra, Neblina afuera (Sexto Piso), la autora revela detalles de su relación con la figura paterna, describiéndolo como “un hombre de acero que avanzaba por la casa”.
Dinámicas familiares en un contexto machista
En este nuevo libro, Iveth Luna Flores analiza las dinámicas del hogar bajo el influjo del machismo en Nuevo León, un estado con un marcado carácter ultraconservador. La convivencia familiar se asemeja a la rutina de una fábrica, donde el patriarca, a menudo alcohólico, trata a su familia como extensiones de su entorno laboral. “El ‘pacto de servidumbre’ duplica las jornadas y tareas de las mujeres”, sostiene la autora, mientras el entretenimiento se centra en “los aparatos para divertirse” que se les brindan a ellos, como la televisión y la consola de videojuegos. “La familia es la primera estructura de poder en la que crecemos”, enfatiza Luna Flores.
Desmontando mitos sobre el amor y los vínculos afectivos
Iveth Luna Flores forma parte de una nueva generación de escritoras mexicanas que desafían los mitos en torno a los vínculos afectivos, a menudo envueltos en abstracciones complicadas. En su búsqueda de la materialidad de estos lazos, plantea preguntas fundamentales: “¿Qué pasaría si realmente nos sentáramos a cuestionar por qué amamos de cierta forma? ¿Cuánto del Estado replico en mis relaciones amorosas?”.
“El lenguaje del amor se compone de las ideas que aprendiste en casa, de los modos de expresar emociones como te odio o te quiero, y de la economía”, reflexiona la autora, quien también aborda estas temáticas en la antología de ensayos Cuando hablamos de amor (Sexto Piso, 2025), coordinada por Aura García-Junco.
La evolución del proceso creativo y la relación con el pasado
Luna Flores, autora de los poemarios Ya no tengo fuerzas para ser civilizada (UANL, 2022) y Mis amigas están cansadas (Dharma Books, 2024), ha reconocido que, durante mucho tiempo, su escritura estuvo marcada por la rabia, un obstáculo que ha ido superando al explorar su historia desde diversas perspectivas. Si bien algunas narraciones la acercan a su padre, otras reavivan sentimientos de enojo. “La escritura personal me permite complejizar la percepción que tengo sobre mis padres”, explica.
La influencia del entorno y el sentido de desarraigo
A lo largo de su trayectoria, Luna Flores ha encontrado en la terapia, la escritura y la lectura un medio para confrontar realidades complejas. Reconoce que su padre, a pesar de su violencia, fue impulsor de su vocación literaria, abriendo un espacio para la curiosidad y la sensibilidad en un entorno adverso. “A veces creemos que vamos a terapia para reconciliarnos con nuestra familia, pero en realidad vamos para complejizar quiénes somos”, reflexiona.
La autora explica que heredamos los lenguajes de la familia, así como los genes y las deudas. Nuevo León, su tierra natal, influye directamente en su obra literaria: “Todos mis libros contienen elementos de este estado, ya sea por el paisaje, la gastronomía o la violencia”. Según señala, muchas de sus amigas han abandonado la región en busca de mejores oportunidades laborales y para liberarse del control familiar.
Compromiso literario y nuevas obras en camino
Luna Flores ha decidido quedarse en Nuevo León como una postura política, aunque no descarta la posibilidad de marcharse en el futuro. Este sentimiento de desarraigo le produce una profunda angustia, pero también le inspira en su proceso creativo. “La literatura me sitúa en un lugar diferente, aunque siempre arrastro mi identidad de clase trabajadora”, afirma. La autora, que se encuentra actualmente en Ciudad de México por primera vez durante tres semanas, se dedica a talleres literarios y continúa trabajando en un nuevo libro de cuentos, una novela y, por supuesto, su poesía.
En sus recientes creaciones poéticas, aborda la sensación de cansancio, un tema persistente desde su infancia, y que resuena con muchas de sus amigas. “Nos encontramos atrapadas en un sistema que no nos deja, que nos exige rapidez. El arte es lo que nos permite detenernos a respirar”, concluye la escritora.
