Un informe confidencial del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) revela que parte del uranio enriquecido cercano al grado bélico de Irán se almacena en una instalación subterránea en el complejo nuclear de Isfahán. Este informe, al que han tenido acceso Reuters y Efe, marca la primera vez que se identifica la ubicación específica de uranio enriquecido al 60% en la República Islámica, lo que se aproxima al 90% requerido para fines militares.
Según fuentes diplomáticas, aunque el complejo de túneles de Isfahán fue alcanzado durante los ataques militares de Israel y Estados Unidos en junio del año pasado, la instalación no ha sufrido daños significativos. A pesar de esto, el presidente estadounidense de entonces, Donald Trump, afirmó en su momento que los bombardeos causaron una «destrucción total» del programa nuclear iraní, describiéndolos como un golpe «monumental» para el país.
Sin embargo, las imágenes satelitales posteriores a los ataques muestran que, aunque las instalaciones de Fordow, Natanz e Isfahán sufrieron daños, no fueron completamente destruidas, contradiciendo así la afirmación de Trump. Además, el informe del OIEA sugiere que Irán no ha sido transparente acerca de su programa nuclear y el enriquecimiento de uranio, tal como reclama Estados Unidos.
El OIEA también ha señalado la imposibilidad de verificar el programa nuclear iraní desde los ataques de Israel, ya que no ha recibido acceso ni información sobre los aspectos más críticos de las instalaciones atómicas de Teherán. Posteriormente a los ataques, Irán anunció la intención de establecer una nueva planta nuclear en Isfahán.
Rafael Grossi, director del OIEA, indicó en el informe que la falta de acceso a las cuatro instalaciones de enriquecimiento declaradas impide al organismo proporcionar información sobre el tamaño, la composición o la ubicación del uranio enriquecido. El OIEA ha resaltado la necesidad «indispensable y urgente» de que Irán reanude los controles internacionales sobre su programa nuclear.
Este informe se filtra el mismo día en que Irán y Estados Unidos llevan a cabo una nueva ronda de negociaciones en Ginebra, sin progresos significativos hacia la reducción de la amenaza de un conflicto militar. En este contexto, Washington ha elevado su nivel de alerta ante la posibilidad de un enfrentamiento bélico y ha autorizado al personal no esencial de su embajada en Israel a abandonar el país debido a la disponibilidad de vuelos comerciales.
El portaviones estadounidense Gerald Ford, que estaba en la base naval de Suda en Grecia, ha zarpado hacia aguas cercanas a Israel, donde se espera que llegue en el transcurso de este día. Además, en el golfo Pérsico se encuentra otro portaviones, el Abraham Lincoln, con un grupo de escolta que incluye tres destructores equipados con misiles.
