Irán: La creciente espiral de violencia en el conflicto interno

Irán: La creciente espiral de violencia en el conflicto interno

El régimen teocrático de Irán es una dictadura férrea que reprime cualquier forma de disidencia interna, incluyendo manifestaciones pacíficas, como bailes en la calle o el uso del hiyab. La Organización de las Naciones Unidas estima que hasta 20,000 personas podrían haber perdido la vida como resultado de la brutal represión durante la última ola de protestas en el país. En medio de este contexto, la reciente amenaza militar del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado interrogantes sobre cómo las democracias occidentales deberían responder ante un escenario tan complejo.

Trump advirtió sobre un posible ataque contra Irán si el régimen no se sienta «rápidamente» a negociar, sin dar detalles sobre el formato de dichas conversaciones. Los temas en discusión incluyen la contención del programa nuclear iraní y la financiación a grupos terroristas en Oriente Próximo. La retórica se ha visto acompañada por el despliegue de una «enorme Armada» en el Golfo Pérsico, que incluye el portaaviones Abraham Lincoln y tres destructores con misiles guiados. Esta situación generó alarma, evidenciada por la cancelación de vuelos a Irán y un aumento en el precio del petróleo. Sin embargo, menos de un día después, Trump mostró una intención de «dar una oportunidad a la diplomacia», lo que llevó a una caída en los precios del petróleo, aunque no disipó los temores de un ataque militar inminente.

En el ámbito práctico, la comparación entre el régimen iraní y el venezolano no es válida. En Venezuela, la operación de la Casa Blanca recibió apoyo local y, tras su intervención, el régimen chavista logró mantenerse en el poder. En contraste, el régimen de Irán está profundamente arraigado en una estructura jerárquica que trasciende las figuras individuales. Un ataque militar podría no solo resultar en la preservación del régimen, sino que también podría desencadenar un mayor baño de sangre interno y afectar toda la región. La historia de intervenciones estadounidenses, desde Irak hasta Siria, revela que tales acciones a menudo no conducen a la democratización ni a la mejora de las condiciones de vida.

Desde una perspectiva de principios, la estrategia de Trump en la arena internacional ha sido cuestionada. Su enfoque tiende a ignorar la importancia de las alianzas y la colaboración. Esta imprevisibilidad crea un ambiente de incertidumbre global sin precedentes. Se observa una notable prudencia, incluso por parte de Israel, el archienemigo de Irán, respecto a un potencial ataque, ya que este país comprende las posibles represalias inmediatas que podría enfrentar.

Mientras tanto, es crucial recordar que los iraníes luchan contra un régimen opresor prácticamente en soledad. La comunidad internacional debe asumir un papel activo que vaya más allá de las declaraciones poco efectivas, ya que es fundamental apoyar a quienes desafían la dictadura, evitando que la única acción provenga de quien pone en jaque el orden internacional y la seguridad global.

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