Impacto de la guerra en Irán en economías de Latinoamérica

Impacto de la guerra en Irán en economías de Latinoamérica

Las principales economías de Latinoamérica están evaluando con cautela las repercusiones de la guerra en Irán, particularmente en relación con el aumento de precios del petróleo y gas. Países productores como Venezuela podrían beneficiarse de esta coyuntura, mientras que naciones como México han implementado mecanismos de compensación para proteger a los consumidores de las subidas de precios. Sin embargo, la inflación y la devaluación de las monedas locales frente al dólar son preocupaciones constantes en la región.

Venezuela y su relación con Irán

Desde la llegada del chavismo al poder, Irán ha sido uno de los aliados más cercanos de Venezuela, colaborando en proyectos agrícolas y manufactureros que han estado marcados por la ineficiencia y la corrupción. En años recientes, Irán se convirtió en un proveedor clave de combustible refinado para Venezuela, especialmente durante las sanciones internacionales y el colapso operativo de PDVSA, lo que llevó a los venezolanos a enfrentar largas filas para cargar gasolina. Teherán ha utilizado una flota de buques «fantasma» para el transporte de crudo venezolano, eludiendo restricciones internacionales.

La situación geopolítica ha cambiado desde la intervención militar de Estados Unidos el 3 de enero, y Venezuela ha mantenido un perfil bajo ante el conflicto. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, expresó apoyo a Irán tras conversaciones con el emir de Catar, destacando la preocupación por la inestabilidad en Oriente Próximo. Sin embargo, el gobierno interino, bajo la supervisión de Washington, enfrenta dilemas ante la escalada de tensiones.

Analistas advierten que el conflicto en Oriente Próximo impactará en los ingresos de Venezuela, dado que el país produce aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios. Alejandro Grisanti, de Ecoanalítica, estima que un incremento de un dólar en el precio del crudo durante 2026 podría generar 400 millones de dólares adicionales para Venezuela.

México y su estrategia de compensación

México, cuarto productor de petróleo en América con 1,6 millones de barriles diarios, ha modificado su política energética para fortalecer su mercado interno y fomentar la refinación local. En enero de este año, el país redujo sus exportaciones en un 44%. La petrolera estatal Pemex no envió crudo a Medio Oriente, centrando sus exportaciones en Europa y América.

El país importa casi la mitad de las gasolinas que consume, provenientes en su mayoría del sur de Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha transmitido tranquilidad a la población, recordando que se implementaron mecanismos de ajuste fiscal para evitar que los consumidores sufran por posibles aumentos de precios. Aunque el precio de la mezcla mexicana se alineó con el aumento de los crudos de referencia, se estima que no habrá impactos significativos en el mercado interno.

Argentina: exportaciones y desafíos inflacionarios

El aumento de precios en el petróleo ha beneficiado a Argentina, donde las exportaciones energéticas son cada vez más rentables gracias a la producción de Vaca Muerta, un yacimiento de crudo no convencional. Sin embargo, el conflicto también podría encarecer productos agrícolas y fertilizantes, dado que Irán representa un importante productor de urea a nivel global.

Marcelo Elizondo, economista especializado en comercio internacional, señala que el conflicto no solo impacta en el sector energético, sino que también podría incrementar los precios de los productos agrícolas. Argentina enfrenta un panorama complicado, ya que la inflación ha alcanzado picos del 210% anual, lo que puede dificultar los esfuerzos por estabilizar la economía.

Brasil: doble cara del impacto

Brasil, con una producción de 3,7 millones de barriles diarios de petróleo, se enfrenta a una situación ambivalente. Aunque el aumento en los precios del petróleo podría beneficiar a su sector energético, también podría elevar los precios de los combustibles en el mercado interno. Esto afectaría los costos de transporte, dado que el país depende en gran medida del transporte por camiones.

El sector agrícola brasileño, uno de los mayores productores de alimentos del mundo, también podría verse afectado negativamente. Brasil depende de importaciones de fertilizantes, que a su vez dependen de gas natural. Un aumento en los precios de estos insumos puede complicar la producción agrícola en el país.

Chile y la respuesta del peso

Chile se beneficia de una matriz diversificada de importación de crudo, lo que minimiza el riesgo de desabastecimiento. Sin embargo, el peso chileno se devaluó frente al dólar, impulsado por la escalada del conflicto en Irán. Los expertos advierten de un posible aumento en la demanda de dólares, lo que podría afectar aún más la cotización de la moneda local.

Colombia y la incertidumbre cambiaria

Colombia presenta un caso singular en la región, al no ser ni un gran productor de petróleo ni un importador neto. El país se beneficia de precios más altos en el crudo, que representa alrededor del 25% de sus exportaciones. Sin embargo, también enfrenta riesgos de presión cambiaria. Recientemente, el peso colombiano se devaluó frente al dólar, con señales de fuga de capitales en un momento de incertidumbre geopolítica.

Con información de Florantonia Singer (Caracas), Sonia Corona (México), Joan Royo (Río de Janeiro), Antonia Laborde (Santiago de Chile) y Delfina Torres (Buenos Aires).

0 0 votos
Article Rating
Suscribir
Notify of
guest
0 Comments
Más antiguos
Más recientes Más votados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

Puede que te interese