El Legado de Escobar: Hipopótamos en Colombia y la Búsqueda de la Sanación
El problema de los hipopótamos en Colombia tiene un origen singular que remonta a los años 80, cuando Pablo Escobar, el infame narcotraficante, introdujo esta especie en el país. Adán y Eva, los primeros ejemplares traídos desde África, fueron el inicio de una población que hoy supera los 250 individuos en la Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio. La existencia de estos animales es un recordatorio persistente de la opulencia de Escobar. Sin embargo, el artista paisa Camilo Restrepo ha encontrado un enfoque innovador en este fenómeno: cultiva hongos psicodélicos en el excremento de hipopótamo, buscando una alternativa a las medicinas tradicionales que le ayudan a manejar su ansiedad y depresión.
Un Artista y su Crítica a la Guerra contra las Drogas
Camilo Restrepo, de 52 años y oriundo de Medellín, ha utilizado su carrera artística para criticar la lucha contra las drogas impuesta por Estados Unidos, que ha dejado una huella de sangre y sufrimiento en Colombia. Desde hace más de 15 años, ha abordado este tema en su trabajo, y su más reciente proyecto surge de una reflexión durante una exposición en Miami en septiembre de 2024: «¿Las mutaciones genéticas de los hipopótamos de Escobar han provocado también cambios en sus deposiciones?»
Exploración de la Diversidad Genética
La inquietud de Restrepo se fundamenta en la biodiversidad a la que se enfrentan los hipopótamos en el Magdalena Medio, que han sufrido malformaciones por endogamia. Así, se preguntó si en el excremento del hipopótamo, considerado dañino para los ecosistemas del país, podría crecer un hongo diferente de los hongos alucinógenos ya conocidos. Este contraste entre drogas narcóticas, como la cocaína, y los hongos, que abren una conexión con la naturaleza y el cosmos, es central en su investigación.
Restrepo explica que «en la boñiga de hipopótamo, que representa lo narco, puede surgir un hongo con efectos disolutivos del ego. Esta es una experiencia mística que puede conectar a las personas con su entorno.» Las propiedades de los hongos alucinógenos no son un descubrimiento reciente; terapeutas han investigado sus usos como tratamiento para adicciones, lo que sugiere que podrían ayudar a combatir la dependencia a la cocaína.
La Instalación Hipopotamensis
La instalación Hipopotamensis es la manifestación tangible de esta investigación, en la que Restrepo recrea una incautación de drogas, aunque lo que exhibe son bloques de boñiga de hipopótamo. Esta obra se convierte en una crítica a la imagen de éxito en la guerra contra las drogas y una reflexión sobre la naturaleza misma de la criminalización de ciertos elementos en este contexto.
Ciencia y Arte: Un Enfoque Interdisciplinario
El proyecto de Restrepo no se limita al ámbito artístico; también incluye una dimensión científica. Su trabajo busca generar un diálogo sobre el fracaso de la guerra contra las drogas, a la par de sus experiencias personales de superación del sufrimiento mental. Restrepo refleja cómo sus luchas han desencadenado un deseo de explorar tratamientos alternativos, como los hongos alucinógenos, que él espera que complementen su actual medicación para la ansiedad y depresión.
Después de meses de trabajo e investigación, Restrepo y su asistente Chavito encontraron los primeros hongos en el excremento en noviembre de 2024. Desde entonces, han cosechado más de 450 kilos de boñiga para continuar con sus experimentos. Restrepo describe cómo creó un pequeño laboratorio en su hogar, utilizando métodos precisos para cultivar hongos alucinógenos en un ambiente controlado.
La Terapia Complementaria
La psicóloga Catalina Echavarría, esposa de Restrepo, ha sido fundamental en su proceso de sanación. Juntos están experimentando con los hongos, intentando encontrar una dosis que ayude a Restrepo a obtener una nueva perspectiva sobre su vida. Aclara que el objetivo no es reemplazar la medicación, sino complementarla para mejorar su calidad de vida. Están en la búsqueda de equilibrar sus métodos de sanación con el apoyo de un entorno controlado durante las tomas.
Un Futuro Irónico
El proyecto de Restrepo no solo se limita a su desarrollo personal; también planea crear una empresa ficticia llamada Hipopotamensis, que ofrecería la posibilidad de realizar instalaciones y sesiones terapéuticas con sus hongos. Este enfoque irónico apuntaría a los turistas que buscan experiencias de turismo narco, ofreciéndoles una alternativa que, en lugar de consumir cocaína, se centre en la sanación a través de hongos cultivados en la misma boñiga.
En unas semanas, Restrepo espera tener más claridad sobre el futuro de su proyecto y la dirección que tomará su exploración de la intersección entre arte, ciencia y sanación.
