Violencia y Desplazamiento en Colombia: Un Enero Sangriento
Colombia inicia un nuevo año marcado por la violencia. En este enero, los focos de conflicto armado se intensifican, recordando episodios críticos del pasado. La región del Catatumbo, por ejemplo, presenta un alarmante saldo de 166 muertos y más de 100,000 desplazados tras el recrudecimiento de la violencia provocada por el ELN, el Ejército de Liberación Nacional. Por otro lado, en el Guaviare, los enfrentamientos entre las disidencias de las FARC, dirigidas por ‘Calarcá Córdoba’ e ‘Iván Mordisco’, han dejado al menos 26 combatientes muertos, lo que destaca la gravedad de la situación en esta zona de conflicto.
Guerra en el Guaviare: Nuevas Dinámicas de Reclutamiento
La Defensoría del Pueblo ha advertido sobre el preocupante aumento de violencia y reclutamiento forzado en el Guaviare. Este fenómeno no es nuevo; en enero de 2025, la entidad ya había lanzado una alerta sobre el riesgo para la población civil debido a la confrontación entre dos facciones armadas. En la vereda de Miravalle, los enfrentamientos dejaron 16 muertos, muchos de ellos adolescentes, señalando un cambio en las dinámicas de reclutamiento por parte de los grupos armados.
Catatumbo: Crisis Humanitaria
La violencia también afecta profundamente al Catatumbo, una región estratégica en la frontera con Venezuela. Las comunidades enfrentan una grave crisis humanitaria, atrapadas entre el fuego cruzado del ELN y el Frente 33 de las disidencias de Calarcá. La Defensoría del Pueblo ha emanado varias alertas sobre esta región desde 2020, indicando que la crisis ha permanecido fuera del centro del debate nacional.
Las comunidades sufren escasez de alimentos y servicios básicos, evidenciando las consecuencias de los enfrentamientos en la zona. La defensora del Pueblo, Iris Marín, ha denunciado que las familias están confinadas y enfrentan nuevas olas de desplazamiento debido a la violencia.
Respuestas del Gobierno y Retos Vistos por Expertos
A pesar de las múltiples alertas y la creciente violencia, la respuesta del Gobierno ha sido limitada. Los análisis indican que las medidas adoptadas, como el despliegue de tropas, no son suficientes para abordar la situación. Expertos en el conflicto armado, como la periodista Juanita Vélez y el exdefensor Carlos Negret, señalan que el aislamiento y la falta de oportunidades para la juventud rural permiten que el reclutamiento forzado continúe.
Negret enfatiza que la combinación de una presencia débil del Estado y el control territorial de los grupos armados, junto con altos niveles de vulnerabilidad social, contribuyen a la actual crisis. “Cuando se cierran escuelas y no hay oportunidades, el reclutamiento se convierte en una opción”, afirma.
Las alertas han dejado claro que el reclutamiento forzado no es un problema que surja de la noche a la mañana; es el resultado de un abandono institucional y condiciones de vida precarias. La respuesta del Estado debe ser proactiva para ofrecer alternativas viables que prevengan el reclutamiento, y no simplemente reactiva tras la aparición de víctimas.
