Exportadores colombianos ante la transformación del comercio con Venezuela
El cambio de liderazgo en Caracas, con Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez, ha impactado el comercio entre Colombia y Venezuela, dejando a los exportadores colombianos en una situación de incertidumbre. En 2024, las ventas de Colombia a Venezuela alcanzaron los 1.003 millones de dólares, una cifra notablemente menor que los 2.600 millones logrados en 2012, cuando el país vecino era el segundo destino más importante para los productos colombianos, encabezados por los combustibles.
Recuperación económica y desafíos
Aunque la reapertura de la frontera en 2022 ha revitalizado el comercio bilateral, la proyección de recuperación de los niveles previos puede tardar hasta dos años, según Julián Cortés, economista senior del Banco Popular. De acuerdo con Analdex, el gremio de exportadores colombianos, entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones a Venezuela sumaron 959,3 millones de dólares, lo que representa un incremento del 8,4% en comparación con el mismo periodo de 2024. Sin embargo, el panorama presenta un desequilibrio: mientras las exportaciones colombianas, que incluyen productos como confitería, aceites y lácteos, crecen, las importaciones desde Venezuela han caído un 19%.
Cortés señala que la reconstrucción del sector productivo de Venezuela requiere una inversión de aproximadamente 100.000 millones de dólares, especialmente para recuperar el sector petrolero, fundamental para la economía venezolana. Esta situación refleja la falta de capacidad financiera de Venezuela para realizar pagos sostenidos por los productos que necesita, como alimentos e insumos.
Cautela empresarial en la frontera
La cautela impera en la frontera de 2.219 kilómetros entre Colombia y Venezuela. Neyker Santander, gerente de Pinturas PVC Colors, una empresa de Cúcuta, ha asumido la responsabilidad de abastecer el mercado venezolano en un período en el que muchas multinacionales se retiraron. Su preocupación radica en que la apertura del comercio podría acarrear un nacionalismo económico en Venezuela que imponga aranceles elevados para proteger la incipiente industria local. Santander advierte sobre la necesidad de un plan de trabajo conjunto entre empresarios y líderes sociales.
Transformaciones en la oferta comercial
Antes de la actual situación política en Caracas, los productos importados desde Colombia ya mostraban un cambio marcado. Por ejemplo, los detergentes y tensoactivos enviados a Venezuela experimentaron un incremento significativo de valor, alcanzando 16,8 millones de dólares en 2025. El polipropileno también se consolidó como uno de los productos más importantes, con ventas de 19,4 millones de dólares, siendo clave para reactivar la industria plástica en Venezuela.
Natalia Morante, de la empresa Maderkit, ha adoptado una estrategia adaptativa y ve en Venezuela una oportunidad comercial en vez de un riesgo. Su equipo de ventas tiene una “cuota venezolana” que les permite abordar el mercado local con un enfoque más cercano a la cultura y realidad actuales. A pesar de la incertidumbre, Maderkit mantiene una evaluación optimista sobre el flujo comercial.
El futuro incierto del comercio bilateral
La reacción empresarial ha superado los movimientos diplomáticos. Los camiones de pintura y muebles colombianos ya circulaban por Venezuela antes de los cambios políticos en enero. Sin embargo, la incertidumbre sigue congelando decisiones importantes en el comercio. La brecha de 1.600 millones de dólares en las exportaciones no se resolverá únicamente con discursos, sino con una reconstrucción de la confianza bancaria y regulaciones estables.
Lecciones del pasado
Un estudio realizado por Jorge Tovar y otros académicos, que analizó a 2.460 empresas manufactureras colombianas, pone de relieve las consecuencias de perder un socio comercial clave. En 2008, Venezuela absorbía el 22,5% de las exportaciones colombianas, pero entre 2008 y 2018, las ventas cayeron un 95%. Las empresas más afectadas experimentaron una contracción en sus operaciones y una reducción en el empleo y la producción.
A pesar de estos desafíos, las compañías colombianas han aprendido a operar en un entorno complejo y caótico, aunque las actuales condiciones exigen un mejor dominio de aspectos como la banca corresponsal, la normalización de pagos y la logística del comercio. Ahora, enfrentarán el reto de adaptarse a la Venezuela en transición, sin Maduro en el liderazgo.
