Un estudio reciente busca responder a la compleja pregunta de qué hace a un centro educativo realmente bueno. Publicado por EsadeEcPol, Save the Children y la Fundación La Caixa, este análisis examina decenas de miles de datos y se apoya en entrevistas con directores, profesores y familias de alumnos. El enfoque se centra en 18 escuelas que han demostrado una capacidad notable para mejorar la trayectoria educativa de sus estudiantes.
La investigación se basa en datos anonimizados de dos cohortes: una de primaria de colegios canarios y otra de secundaria de centros catalanes. Con una muestra de aproximadamente 76,000 alumnos de 1,569 centros educativos, el estudio compara los resultados en evaluaciones externas en diferentes etapas académicas. Los hallazgos revelan que el 38% de las escuelas canarias más vulnerables mejoran las expectativas en matemáticas, y el 44% en lengua. En el caso de los 318 centros de secundaria en Cataluña, estos porcentajes son del 42% y 45%, respectivamente.
Cualidades de los centros resilientes
Las características fundamentales que diferencian a los colegios e institutos «resilientes», según el estudio firmado por Lucía Cobreros y Lucas Gortazar, se revelan a través de información recopilada de directores y docentes, además de un análisis in situ de 10 centros canarios y ocho catalanes. Un profesor de uno de los centros observados resalta las limitaciones de recursos y la importancia de maximizar el potencial del alumnado en contextos diversos.
Cuidado y estabilidad del profesorado
La estabilidad del claustro es fundamental. Los centros que superan las expectativas presentan tasas de temporalidad más bajas. En primaria, los niveles de rotación son un 141% más altos en escuelas no resilientes. En secundaria, esta tasa es un 20% mayor. La estabilidad del profesorado no solo aporta bienestar a los docentes, sino que también promueve la coherencia y coordinación en el trabajo educativo.
La educación pública enfrenta un fenómeno de interinidad elevado, cercano al 30%, en comparación con los colegios privados concertados, que disfrutan de menores tasas de temporalidad. Para mitigar esta situación, los centros resilientes implementan planes de acogida para nuevos docentes y crean espacios de trabajo compartido.
Bienestar del alumnado
Invertir en el bienestar de los estudiantes es un principio común entre los centros analizados. Estos se enfocan en gestionar el acompañamiento del alumnado de manera efectiva, identificando rápidamente a aquellos que requieren apoyo adicional. La definición del éxito escolar se amplía más allá de la titulación y se centra en dotar a los estudiantes de herramientas personales y sociales necesarias para su futuro.
Convivencia y clima escolar
Los centros resilientes priorizan la convivencia. Los niveles de respeto en el aula son más altos, y se gestionan los conflictos de forma inmediata para evitar que escalen. Las prácticas restaurativas son comunes, aunque se contemplan también medidas disciplinarias cuando es necesario, incluidas las expulsiones.
Flexibilidad organizativa
Una estructura organizativa adaptable es clave para el éxito de estos centros. Se utilizan diversas fórmulas para adaptarse a sus circunstancias, como la codocencia y refuerzos para grupos pequeños en primaria. En secundaria, muchos institutos crean grupos adicionales para reducir la ratio de alumnos por docente.
Diversidad metodológica
Los métodos de enseñanza son variados. Se observa un fuerte uso de metodologías manipulativas en primaria, especialmente en matemáticas, así como metodologías activas en secundaria. La flexibilidad en la enseñanza permite a los docentes adaptar sus enfoques a las necesidades de sus alumnos.
Tiempo en la escuela
Más tiempo escolar se traduce en mejores resultados. En primaria en Canarias, donde se instauró la jornada escolar continua, se destacan las actividades extraescolares, como el programa PROA+, que ofrece refuerzo educativo. Los centros con jornadas partidas presentan una mayor probabilidad de ser resilientes en comparación con aquellos que operan en jornada continua.
Además, los datos muestran que los centros concertados complejos tienen índices superiores de resiliencia en matemáticas y otras competencias. Es notable la discrepancia territorial dentro de Cataluña, donde se observan diferencias significativas en la efectividad de los centros según la región.
Importancia de espacios compartidos
Los patios y comedores cumplen un rol crucial. Estos espacios facilitan la enseñanza de normas y habilidades sociales, y son manejados activamente por el personal docente, quienes intervienen en el desarrollo social del alumnado.
Deberes y tareas
Las tareas para casa son objeto de debate, pero los centros resilientes tienden a dedicar más tiempo a ellas. En estos centros, se asigna mayor carga de deberes comparado con los que no son resilientes.
Aulas de acogida
Las aulas de acogida son esenciales para la integración del alumnado recién llegado sin dominio del idioma. La mayoría de los centros de secundaria también implementan programas de refuerzo académico para aquellos con desfases curriculares.
Colaboración con familias
Involucrar a las familias en el proceso educativo es otra característica distintiva de los centros resilientes. A pesar de las dificultades de interacción en contextos de precariedad, estas instituciones establecen canales de comunicación efectivos y ofrecen apoyo en la gestión de servicios y ayudas sociales.
