Eliades Ochoa: El Último Troubadour Cubano en la Era Moderna
La figura de Eliades Ochoa, un carismático músico cubano de 79 años, destaca en el moderno hotel The Social Hub en Madrid, cercano a la Plaza de España. Vestido completamente de negro, con botas y un sombrero de vaquero, Ochoa, aún muy activo en su carrera, genera un ambiente que evoca el viejo oeste, aunque aquí no hay vaqueros ni tabernas, sino turistas disfrutando de un desayuno variado.
Un Legado Musical sin Igual
Eliades Ochoa es un músico autodidacta, reconocido por su contribución a la música de raíces cubanas, un legado que ha influido en generaciones de artistas de rock, jazz y flamenco. Desde que empezó a tocar la guitarra, Ochoa ha dedicado su vida a la música, inspirándose en su padre, quien tocaba el tres, un instrumento emblemático de las zonas rurales de Cuba. “Cada noche, mi padre volvía del campo y me sentaba frente a él para que lo observara tocar”, rememora Ochoa.
En la década de 1970, Ochoa lideró el Cuarteto Patria y más tarde se convirtió en miembro fundador del famoso Buena Vista Social Club. El éxito mundial de este grupo en los años 90, junto a artistas como Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, consolidó su lugar en la historia de la música. Su relevancia se reafirma hoy, como lo demuestra su colaboración con C. Tangana en el álbum El Madrileño.
Un Viaje Musical desde la Juventud
El viaje de Ochoa comienza en La Loma de la Avispa, un pequeño pueblo en la región de Guajira en Cuba. Durante su infancia, pasó tiempo tocando y cantando con sus padres al final de largas jornadas laborales en el campo. “Siempre me animaban a seguir tocando; mi madre dijo una vez que yo lo imitaba muy bien”, relata Ochoa.
En 1957, su familia se mudó a Santiago de Cuba, donde Ochoa finalmente encontró su lugar en la música. Santiago ha sido el epicentro de géneros como el son y la conga, y este entorno le permitió desarrollar su talento musical desde temprana edad. Ochoa recuerda que, a los 12 años, comenzó a tocar en la calle, donde empezó a ganar más dinero que su propio padre.
Inicios en la Casa de la Trova
Durante su adolescencia, Ochoa se unió a cafés y bares donde los trovadores se reunían. En estos espacios, conoció a familias de músicos consagrados y comenzó a hacer su propia marca. A sus 17 años, se convirtió en un músico itinerante, tocando en celebraciones y eventos, y ganando un salario considerable.
En 1971, Ochoa se unió al Quinteto de la Trova y luego al Septeto Típico Oriental, convirtiéndose en un pilar de la Casa de la Trova. En 1978, asumió la dirección del Cuarteto Patria, expandiendo su repertorio. “Logramos ser el mejor grupo de música tradicional cubana en formato pequeño”, recuerda.
Reconocimiento y Proyectos Recientes
Grisel Sande Figueredo, pareja de Ochoa y autora del libro Eliades Ochoa de la trova para el mundo, enfatiza la importancia de su música familiar y su impactante legado. Juntos, han sido testigos de cómo la música cubana sigue resonando en varias partes del mundo, reuniendo a músicos y apasionados del género.
Ochoa destaca el impacto que tuvo su música en el resurgimiento de la tradición cubana. “Muchas personas se han inspirado en nosotros, y a decir ‘Buena Vista’ es sinónimo de música cubana”, afirma. La proyección internacional de su obra ha permitido que nuevas generaciones conozcan su legado, gracias a colaboraciones recientes.
Un Futuro Brillante por Delante
A pesar de su éxito, Ochoa se ha mantenido al margen de la política. En una reciente entrevista, expresó su dolor por la situación actual en Cuba, mostrándose resiliente ante las adversidades. “Solo puedo seguir tocando. Eso es lo que puedo hacer”, finaliza mientras se prepara para su próximo espectáculo.
