En el contexto del derrame de petróleo en el Golfo de México, una iniciativa ciudadana ha cobrado relevancia en Veracruz. Diversos establecimientos, como barberías y estéticas caninas, están recolectando donaciones de cabello limpio y seco para ayudar a limpiar las aguas contaminadas. El proyecto busca utilizar el cabello para fabricar mallas que funcionarán como barreras, bloqueando el paso del crudo y absorbiendo el hidrocarburo disperso en el mar. Según la organización civil Ayudando Patitas, un kilogramo de cabello puede limpiar hasta ocho litros de petróleo.
No se trata de una idea novedosa; ya se implementó hace más de 15 años durante la tragedia del Deepwater Horizon en 2010, que afectó la costa de Luisiana, Estados Unidos. En esa ocasión, la organización Matter of Trust destacó el entusiasmo mundial, con aportes de diferentes países, incluyendo Francia, Inglaterra y Australia. Petco, una cadena estadounidense de artículos para mascotas, también se unió a la causa, asegurando que su red de peluquerías caninas podría aportar hasta una tonelada de pelaje diario.
La coordinación entre la ciudadanía y el Gobierno fue fundamental en aquella ocasión, cuando se recogieron las mallas de cabello para llevarlas a las zonas afectadas. Sin embargo, las autoridades mexicanas han manifestado su preferencia por métodos de limpieza tradicionales. Miguel Ángel Miranda, subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental de Pemex, señaló que su enfoque consiste en la limpieza convencional con herramientas manuales, a pesar de mostrar respeto por la iniciativa ciudadana.
En redes sociales se han difundido puntos de recolección en diversas entidades para donar no solo cabello, sino también despensas y herramientas como palas, mascarillas, botas, guantes y mallas de yute, que son vitales para los voluntarios que participarán en las limpiezas. Todos los insumos recolectados serán centralizados en Coatzacoalcos, donde se fabricarán las redes de cabello antes de ser enviadas a Pajapan. Esta comunidad en el sur de Veracruz ha expresado sus preocupaciones desde marzo, cuando llegó el petróleo a sus costas.
Los habitantes de los alrededores de la laguna del Ostión han denunciado a las autoridades por su inacción ante lo que consideran un desastre ecológico que perjudica su medio de subsistencia. Durante una reciente conferencia matutina, Claudia Sheinbaum aseguró que están trabajando en la contención del derrame, investigando las fuentes de contaminación y apoyando a los pescadores a través de Bienpesca, un programa gubernamental.
Petróleos Mexicanos (Pemex) ha estado bajo la mira tras la aparición de manchas de petróleo en la zona. Recientemente, el barco Árbol Grande, contratado por la empresa para reparar ductos submarinos, permaneció ocho días en alta mar sobre un oleoducto. Imágenes satelitales han revelado una amplia mancha de crudo en esta área, aunque Pemex sostiene que no hay relación entre la ubicación del buque y un posible ducto roto.
La Red Corredor Arrecifal y diversas organizaciones de las áreas afectadas han advertido que la mancha de hidrocarburo se extiende por 933 kilómetros de costa, abarcando desde Tabasco hasta Tamaulipas. Ante esta situación, el colectivo ha convocado a una jornada de movilizaciones para este domingo, demandando respuestas a un problema que continúa sin solución clara.
