El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán se intensifica y pone en riesgo el suministro energético en la región. Con la situación lejos de resolverse, la respuesta de Teherán, que ha atacado infraestructuras petroleras y rutas de transporte, ha provocado un aumento significativo en los precios de la energía. En los mercados europeos, el gas ha alcanzado un incremento del 30% este martes, tras una subida del 40% el día anterior. El petróleo, aunque más estable, ha visto un aumento del 6%, con el barril de Brent superando los 82 dólares y el West Texas Intermediate aumentando un 6,5%.
En los últimos días, el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte de la producción mundial de petróleo y una porción considerable de gas, se ha visto casi completamente paralizado. Qatar, segundo exportador de gas licuado, ha cesado las entregas después de que los ataques iraníes obligaran al cierre de su mayor terminal, responsable del 20% de la oferta global. También se ha interrumpido la operación en la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudí. Un incendio en un centro de almacenamiento de los Emiratos Árabes Unidos, en Fujairah, ha contribuido a la inestabilidad del suministro energético. Como resultado, se han registrado aumentos de alrededor del 8% en el petróleo y cercanos al 40% en los contratos TTF de gas en los Países Bajos, que han superado los 57 euros por MWh.
Ante la incertidumbre, países como Taiwán y Corea del Sur, altamente dependientes del gas catarí, están buscando fuentes alternativas para garantizar su generación eléctrica. El Ministerio de Exteriores chino ha instado a las partes en conflicto a asegurar la navegabilidad en el estrecho de Ormuz, debido a su relevancia en el comercio energético. «China insta a todas las partes a cesar de inmediato las operaciones militares», declaró la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning.
La duración del conflicto es una de las mayores preocupaciones para los mercados energéticos. Expertos de IG Markets advierten que la falta de desescalada podría incrementar los riesgos al alza, ya que Irán muestra disposición a atacar infraestructuras energéticas de la región. La inquietud ha crecido tras las advertencias de la Guardia Revolucionaria Iraní sobre disparos a buques que intenten atravesar el estrecho. Por otro lado, las principales aseguradoras han cancelado sus coberturas para barcos en la zona, encareciendo las tarifas de transporte de petróleo y gas.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha señalado que la ofensiva contra Irán será prolongada, aunque no se extenderá por años. Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha afirmado que su país tomará las medidas necesarias para alcanzar sus objetivos, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha indicado que se intensificará la campaña militar.
Análisis de ING reflejan que, aunque persisten preocupaciones por el estrecho de Ormuz, un riesgo más significativo sería un ataque iraní a nuevas infraestructuras energéticas, lo que podría resultar en cortes de suministro prolongados. Si bien el incremento de precios del petróleo ha sido moderado en comparación con crisis anteriores, el gas ha experimentado un aumento sin precedentes, reflejando la fuerte dependencia de las fuentes de energía específicas de la región.
El gas europeo ha subido más del 60% en solo dos días, superando el incremento del 51% que se registró después de la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. La interrupción en la instalación catarí de Ras Laffan, que representa cerca del 20% del suministro mundial, está impactando el mercado de forma inmediata. Richard Pratt, de Precision LNG Consulting, ha declarado que «no tiene precedentes la situación actual en el mercado de GNL».
Desde Julius Baer, se considera que una interrupción total a largo plazo sería grave, pero el mercado parece haberlo incorporado. La inminente temporada primaveral suele reducir la demanda debido a un aumento en la generación renovable. Sin embargo, los operadores de crudo se habían cubierto de riesgos antes de los ataques, mientras que el gas no mostró la misma preparación, dado el supuesto impacto limitado sobre Qatar.
Aunque la mayoría de los analistas creen que el conflicto se resolverá de manera breve, en caso de prolongarse, las repercusiones podrían ser severas, generando caos en los mercados y afectando las cadenas de suministro y la inflación global. Se estima que si la contienda dura más de unos días, los precios del barril de Brent podrían alcanzar entre 120 y 150 dólares, provocando consecuencias en el costo de vida mundial. «Con el estrecho de Ormuz aún inactivo, el reloj avanza», advierten analistas de JPMorgan.
El estrecho de Ormuz ha sido históricamente un punto crítico para el comercio energético global. A pesar de que su relevancia ha disminuido desde los años ochenta, sigue siendo vital para el tránsito de aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo mundial, así como otros derivados. Dada su importancia, expertos sugieren que Estados Unidos y sus aliados en la región no pueden permitir que se cierre por más de unos pocos días.
