La problemática del plástico en América Latina y el Caribe ha alcanzado niveles alarmantes, con una producción mundial que, según la Organización de las Naciones Unidas, se estima en 436 millones de toneladas métricas para 2023. Este material, presente en la vida cotidiana desde celulares hasta empaques, ha sido encontrado incluso en el hígado y el cerebro humano, así como en la fosa de las Marianas, a profundidades de 6,800 metros en el océano Pacífico. La fabricación de plástico no solo contamina los ecosistemas, sino que también afecta la salud humana, lo que hace evidente que se necesita una intervención urgente.
A pesar de los esfuerzos, la lucha por un tratado global contra la contaminación por plástico enfrenta desafíos significativos. Las negociaciones, que se acordaron en 2022, se suspendieron en agosto de 2025 con la renuncia del ecuatoriano Luis Vayas-Valdivieso, quien presidía las discusiones. Sin embargo, un nuevo liderazgo ha surgido en la figura del chileno Julio Cordano, quien ha expresado la necesidad de consensos realistas y ambiciosos para el éxito del acuerdo.
Iniciativas en América Latina
La historia de la lucha contra los plásticos en la región tiene raíces en América Latina. Alberto Quesada, un experto internacional en contaminación marina, destaca que Perú y Ruanda jugaron un papel crucial al presentar la resolución para el tratado. Desde los años 60, la preocupación por la contaminación ha crecido, y muchos países de América Latina y el Caribe han empezado a implementar leyes para regular el uso del plástico, aunque a un ritmo lento.
Diferencias en la región: Caribe vs. Centroamérica
El panorama de consumo de plástico en América Latina y el Caribe es preocupante. En los años 80, el promedio anual de consumo por persona era de 7 kilogramos, cifra que ha aumentado a 35 kilogramos en la actualidad. Se espera que, de continuar las tendencias actuales, este consumo podría llegar a los 60 u 80 kilogramos en dos décadas. De acuerdo con la Alianza Global de Alternativas a la Incineración (GAIA) y Break Free From Plastics (BFFP), 23 de 34 países de la región contaban con algún tipo de legislación específica en 2025, aunque la implementación varía significativamente entre ellos.
Mientras que todos los países del Caribe han aprobado normativas nacionales sobre plástico, en Centroamérica y México, solo el 38% ha hecho lo mismo, y en Sudamérica, la cifra asciende al 50%. La reciente legislación en Brasil, que exige un contenido mínimo de material reciclado en envases de plástico, ha sido un paso positivo hacia la mejora de estos números.
Iniciativas destacadas en el Caribe
El Caribe ha demostrado ser más proactivo en la regulación del plástico. En 2007, la región creó un plan regional sobre residuos marinos, y en 2012, Haití lideró la prohibición de ciertos productos plásticos de un solo uso. Además, Antigua y Barbuda ha implementado normativas estrictas desde 2018, prohibiendo recipientes de poliestireno expandido y plásticos de un solo uso, algo que ha resultado más complicado de lograr en otras partes de la región.
Tipos de prohibiciones implementadas
A nivel regional, las prohibiciones más comunes incluyen las bolsas plásticas (88%), pajillas, popotes o pitillos (63%), poliestireno expandido (51%) y contenedores de alimentos (43%). Sin embargo, hay desafíos significativos que superar antes de poder navegar eficazmente la crisis de plástico, incluso si el tratado internacional se desarrolla. La implementación de normativas y la adopción de alternativas al plástico son fundamentales.
Finalmente, uno de los mayores obstáculos que enfrenta la región es la falta de responsabilidad por parte de los productores y empresas. Felipe Rodríguez Torres, investigador de la Universidad de São Paulo, resalta que, a pesar de que se sigue insistiendo en el reciclaje, es crucial cambiar la producción de plásticos. En 2015, el mundo generó aproximadamente 6,300 toneladas métricas de residuos plásticos, de las cuales solo el 9% fue reciclado.
En conclusión, la trazabilidad de los plásticos y su industria, que se concentra en cuatro países clave de América Latina debido a la industria petrolera, representa otro desafío. La falta de transparencia sobre la procedencia de las materias primas hace aún más difícil cortar la relación con el plástico en la región.
