El presidente Gabriel Boric, de izquierda, entregará la presidencia a José Antonio Kast, de la derecha conservadora, el 11 de marzo. En sus últimos 10 días en el cargo, Boric ha intensificado su agenda, que refleja una despedida del poder. Su primera visita a Isla de Pascua en cuatro años sirvió para anunciar avances en la infraestructura del nuevo Aeropuerto Mataveri. Además, colocó la primera piedra del futuro Hospital de Licantén, entregó 276 viviendas en la Región del Maule y presentó la puesta en marcha de nuevos buscarrieles para el Tren Ramal Talca-Constitución. Este sábado, Boric se desplazará al archipiélago Juan Fernández para presidir la ceremonia de inicio del año escolar nacional.
Sin embargo, su gobierno enfrenta controversias, especialmente en relación al cable submarino de fibra óptica de la empresa China Mobile, que conectará la región de Valparaíso con Hong Kong. La concesión, aprobada por su administración el 27 de enero y anulada 48 horas después, ha generado una crisis diplomática con Estados Unidos, que impuso sanciones a tres altos funcionarios vinculados al proyecto por «socavar la seguridad regional». Estas sanciones incluyen la revocación de visas, lo que ha desencadenado críticas del futuro gobierno de Kast, que exige transparencia y mayor información sobre el caso.
Crisis Diplomática y Reacciones
La situación se complicó el 20 de enero, mientras Boric se encontraba todavía en Isla de Pascua. El Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, emitió una declaración donde acusaba a los tres funcionarios de involucrarse en actividades que comprometían la seguridad de las telecomunicaciones en el hemisferio. El canciller de Boric, Alberto van Klaveren, respondió enviando una nota de protesta a Estados Unidos, afirmando que el proyecto estaba «en evaluación» y no aprobado. Este hecho pronto se convertiría en uno de los puntos claves de la controversia.
La postura del canciller fue crítica respecto a las afirmaciones de Estados Unidos, calificándolas de “absolutamente falsas”. En una rueda de prensa posterior, el embajador de EE. UU. en Chile, Brandon Judd, defendió las sanciones y mencionó alertas sobre incursiones en sistemas de telecomunicaciones chilenas por «actores malignos extranjeros». La Embajada de China en Santiago también emitió un comunicado rechazando estas sanciones, considerándolas un ataque a la soberanía chilena.
Del Proceso de Evaluación a la Concesión
El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, en entrevistas, relató que en reuniones previas con Judd se discutió la posibilidad de sanciones. Aseguró que su cartera estaba recabando información sobre el proyecto, lo que llevó a una revisión más profunda después de las advertencias de EE. UU.
Poco después, se reveló que Muñoz había firmado la concesión para el cable el 27 de enero, pero la anuló rápidamente, citando errores técnicos. La controversia se intensificó al descubrirse que varios funcionarios clave también estaban involucrados y sancionados. La respuesta del Gobierno establece que la concesión era solo una fase preliminar de un proceso más extenso que aún no había sido formalmente aprobado.
Repercusiones Políticas
Antes del anuncio de las sanciones de EE. UU., las futuras autoridades de Kast adoptaron un tono neutro, ante la crisis diplomática. No obstante, la situación se tornó más complicada cuando se hizo público que Muñoz había aprobado la concesión, lo que provocó críticas del equipo de Kast. En este contexto, la futura administración se enfrenta a la presión de manejar relaciones delicadas con dos potencias: Estados Unidos y China.
A medida que el escándalo se desarrolla, el futuro ministro del Interior de Kast, Claudio Alvarado, ha expresado su preocupación por la falta de información sobre el cable submarino, lo que podría convertirse en un desafío significativo para el nuevo gobierno. Las decisiones pendientes en este tema son complejas y críticas para la política exterior chilena.
El 3 de marzo, Boric y Kast se reunirán en La Moneda para discutir la controversia sobre el cable submarino, justo antes de que Kast asuma la presidencia y se enfrente a la propuesta de las empresas chinas sobre el proyecto. Esta situación enmarcará el cierre del mandato de Boric y el inicio del gobierno de Kast.
