El portaaviones más grande de la flota estadounidense, el Gerald Ford, ha comenzado su desplazamiento hacia Oriente Próximo después de cinco meses de operaciones en el Caribe, donde había simbolizado la operación Lanza del Sur. Esta operación, enfocada en la lucha contra el narcotráfico y en la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, incluyó un despliegue militar sin precedentes en América Latina. Este movimiento se produce en un contexto de intervenciones estadounidenses, incluyendo la captura de un objetivo importante el 3 de enero.
El Ford, junto a su grupo de escolta, arribará a aguas de Oriente Próximo en un momento en que Estados Unidos intensifica su presión militar sobre Irán. Las negociaciones indirectas entre la Administración de Donald Trump y el régimen iraní se centran en el programa nuclear del país. El presidente Trump ha declarado: “Vamos a necesitarlo en caso de no llegar a un acuerdo con Irán. Si logramos un acuerdo, la misión del Ford se acortará.”
La tripulación del Ford recibió notificación de su nuevo destino el pasado jueves, según fuentes militares. El portaaviones se unirá al Abraham Lincoln, que ya se encuentra en la región bajo la supervisión del Comando Central, encargado de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo.
Trump también anunció la posible llegada de un segundo portaaviones a la zona como parte de la estrategia de presión hacia Irán. “Tenemos una Armada que se dirige hacia allí, y es posible que vaya otra más”, comentó el presidente en una entrevista. Mientras tanto, el Comando Sur de Estados Unidos asegura que, pese a la partida del Ford, su capacidad de respuesta en América Latina permanece intacta. Trump ha advertido a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sobre consecuencias severas si no sigue las directrices de Washington.
Un portavoz del Comando Sur afirmó: “Aunque nuestra postura de fuerza evoluciona, nuestra capacidad operativa se mantiene. Seguimos listos para proyectar poder y proteger los intereses de Estados Unidos”. Las operaciones contra las narcolanchas seguirán en la región, como parte de esta estrategia de control.
El Ford ha estado activo desde el 24 de junio, cuando partió de la base de Norfolk en Virginia con destino inicial a Europa, pero fue redirigido al Caribe en septiembre. Con su nuevo despliegue, su tripulación no regresará a su puerto de origen al menos hasta finales de abril o mayo, lo que retrasa las reparaciones y el mantenimiento programado.
Mientras tanto, una delegación estadounidense ha estado participando en negociaciones indirectas en Mascate, Omán, con representantes iraníes. Aunque se acordó mantener futuros contactos, aún no se ha determinado una fecha específica. Washington exige que Irán limite su uranio enriquecido y sus capacidades de misiles, mientras que Teherán se niega a negociar su programa de misiles balísticos, que considera esencial para su disuasión.
El movimiento del Ford coincide con un encuentro entre Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien presionó para aumentar la presión sobre Irán. Después de más de dos horas de conversaciones, Trump reafirmó su preferencia por la vía diplomática, indicando que las negociaciones seguirán.
