Alberto Trentini y Mario Burlò, los dos ciudadanos italianos liberados el lunes en Venezuela, han llegado a Roma a primera hora de este martes tras 14 meses de detención. A su llegada al aeropuerto de Ciampino, se reencontraron con sus familias en medio de un emotivo abrazo, en una escena cargada de lágrimas de alegría. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se mantuvo al margen para respetar este momento de intimidad, aunque su presencia también lo hacía destacar.
A diferencia de otros presos, como los españoles que han sido liberados recientemente, Trentini y Burlò no han recibido instrucciones para guardar silencio sobre su experiencia. Burlò, en una impactante declaración, comentó: “Era peor que Alcatraz”. Ambos relataron su experiencia de vivir en condiciones infrahumanas en prisión, donde pasaron 14 meses durmiendo en el suelo y enfrentándose a roedores y cucarachas.
Detenciones sin explicación
Trentini, un cooperante de 46 años de la región del Véneto que trabajaba en una ONG, y Burlò, un empresario de 52 años de Turín, fueron arrestados en noviembre de 2024. Sus detenciones, ocurridas en momentos de alta tensión política, fueron interpretadas en Italia como una maniobra del régimen de Nicolás Maduro para presionar al gobierno italiano y utilizar a los detenidos como moneda de cambio, buscando la liberación de disidentes o chavistas encarcelados.
Ambos fueron llevados a la prisión de El Rodeo I, ubicada en Guatire, a 45 kilómetros de Caracas, un lugar conocido por albergar a presos políticos. Durante su tiempo en prisión, nunca se les presentaron cargos, no tuvieron acceso a un abogado y el cónsul italiano solo logró visitarlos tras seis meses de detención.
Condiciones de vida en prisión
Burlò relató que, aunque no sufrieron torturas físicas, las torturas psicológicas fueron devastadoras. La falta de contacto con su familia exacerbó su sufrimiento. Burlò, con diabetes y presión alta, mostró su preocupación por no poder recibir sus medicamentos de manera regular, aunque logró conseguirlos ocasionalmente.
Durante su encarcelamiento, las condiciones eran extremadamente severas. Ambos hombres vivieron hacinados en celdas oscuras de espacio reducido, despertando cada mañana a las 5:30 para hacer recuento. La alimentación consistía principalmente en arepas de maíz entregadas a través de una abertura. A diferencia de otros presos, no tenían derecho a visitas de familiares, y frecuentemente se les cambiaba de celda para aumentar su desorientación.
Impacto emocional y físico
Burlò subrayó que lo más difícil eran las noches, donde una atmósfera de temor reinaba debido a la presencia de guardias con pasamontañas. También se quejó de las condiciones sanitarias, donde una letrina estaba ubicada en el mismo espacio donde dormían, creando un entorno insalubre.
Ambos liberados afirmaron haber perdido considerable peso en prisión, pero lo más importante para ellos era regresar a sus familias. Trentini, más reservado, optó por un comunicado de agradecimiento, reconociendo que su felicidad tiene un alto costo tras 423 días de sufrimiento. Apreciaba en particular la compañía de Burlò, quien con su personalidad más abierta, le ayudó a mantener la moral alta durante su encierro.
Preparativos para la libertad
La noticia de su liberación los tomó por sorpresa. Durante la noche del domingo, fueron sacados de sus celdas, les proporcionaron ropa limpia y les raparon la cabeza, una práctica habitual en el centro penitenciario para ocultar signos de maltrato. A su salida, lo primero que solicitaron fue un cigarrillo, y aunque estaba prohibido en el lugar, el embajador italiano accedió a su petición.
A pesar de su libertad, 42 italianos permanecen encarcelados en Venezuela, 24 de ellos por motivos políticos, y el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano continúa trabajando para lograr su liberación.
