Diógenes Quintero Amaya, un destacado líder social de 36 años, ha sido una figura inspiradora en su comunidad. Influenciado por la trayectoria de su padre, un líder comunal que sirvió durante 30 años como concejal en Hacarí, Norte de Santander, Quintero dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos en el Catatumbo, una de las regiones más afectadas por la violencia en Colombia. Su compromiso lo llevó a convertirse en el primer congresista en ocupar una de las 16 curules de paz, creadas tras el Acuerdo de Paz con las FARC en 2016, buscando representar a las zonas más golpeadas por el conflicto. Este miércoles, su vida se truncó trágicamente al morir en un accidente aéreo mientras viajaba de Cúcuta a Ocaña.
Detalles del accidente aéreo
La Aeronáutica Civil ha confirmado que la aeronave Beechcraft 1900D, que transportaba a 13 pasajeros y dos tripulantes, se estrelló en la zona rural de Playa de Belén, a aproximadamente 27 kilómetros de Ocaña. Lamentablemente, no hubo sobrevivientes en el incidente. Quintero viajaba acompañado de su asistente, Natalia Acosta, y Carlos Salcedo, quien aspiraba a ocupar su lugar en la circunscripción de paz. En su equipo de trabajo, Quintero era recordado como un político comprometido que luchaba por la paz y el bienestar del Catatumbo.
Trayectoria política y social
La labor de Quintero con el campesinado comenzó en su etapa como personero estudiantil en la Universidad Libre de Cúcuta, donde empezó a visibilizar los problemas que enfrentaban los campesinos. Tras trabajar como abogado en la Defensoría del Pueblo en la frontera con Venezuela, decidió regresar a su pueblo natal, Hacarí, y fue elegido como personero municipal a los 23 años. Este cargo, que ocupó durante seis años, le proporcionó visibilidad en el ámbito político, aunque también le trajo amenazas por su activismo. En 2018, Quintero fue víctima de grupos armados que intentaban intimidarlo, lo que lo llevó a abandonar su aspiración a la Alcaldía y buscar refugio en Ocaña.
Reconocimiento y lucha por los derechos humanos
En Ocaña, Quintero fue nombrado defensor regional del Pueblo en 2019, respaldado por el defensor nacional Carlos Negret. Su labor se centró en la protección de los derechos humanos en un contexto marcado por los cultivos ilícitos y décadas de conflicto. A pesar de enfrentar rumores sobre su salida del cargo, 14 organizaciones campesinas respaldaron su labor, solicitando su permanencia. En 2021, pasó a ser asesor de un abogado conservador, continuando su trabajo en la defensa de la comunidad.
Activismo y legado en el Congreso
Quintero se destacó en el Congreso, donde enfrentó desafíos significativos, incluyendo prohibiciones de grupos armados que limitaban su acceso a ciertas veredas en la región. A pesar de la adversidad, logró convocar la confianza suficiente para obtener 7.056 votos, lo que le permitió representar a los campesinos del Catatumbo en el Congreso. Su agenda legislativa se centró en los derechos del campesinado y el desarrollo de políticas para mitigar la violencia en la región. Fue clave en la codificación de leyes que reconocen a los campesinos como sujeto de derechos, y en el impulso de iniciativas para beneficiar a las víctimas del conflicto.
Denuncias por el aumento de la violencia
Con el agravamiento del conflicto en el Catatumbo a principios de 2025, que ha dejado más de 90.000 personas desplazadas, Quintero se convirtió en una voz firme contra la estigmatización de su región. A finales del año pasado, durante el auge de la violencia, llamó a los grupos armados a dejar en paz a los civiles y pidió al Gobierno Nacional que cumpliera sus compromisos con el Catatumbo, resaltando la necesidad de construir la paz a través de acciones concretas.
