Descubren huellas de misterioso animal gigante en la Selva Amazónica

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El 3 de enero de 2026: Un Cambio de Época

La fecha del 3 de enero de 2026 podría marcar un hito en la historia, comparable al 9 de noviembre de 1989, cuando el Muro de Berlín cayó, dando fin a una era marcada por la Guerra Fría y la bipolaridad en el mundo. A partir de entonces, el orden global se transformó, impulsado por el liberalismo democrático, un cambio que dejó una huella imborrable en las relaciones internacionales.

Parálisis de un Paradigma Global

Los eventos que se desataron en Caracas en enero de 2026 exhiben similitudes notables con los ocurridos en 1989: el fin de una era, la irreversible transformación de un orden mundial y repercusiones de alcance planetario. Así como la caída del Muro de Berlín provocó cambios globales, la situación en Venezuela tiene el potencial de afectar el equilibrio internacional. Sin embargo, a diferencia de 1989, hoy observamos un colapso del orden establecido a nivel global, dejando a su paso una incertidumbre aún mayor.

La intervención militar directa de una superpotencia para secuestrar a un mandatario en funciones representa una violación significativa del principio de no injerencia, que ha sido pilar fundamental del orden posguerra. Esta acción, al eludir al Consejo de Seguridad de la ONU, establece un precedente preocupante: las potencias pueden actuar unilateralmente bajo la justificación de enfrentar «amenazas».

Un Nuevo Orden en la Geopolítica

El 3 de enero sugiere un cambio de paradigma en el orden mundial, poniendo fin a la era de las embajadas y la diplomacia consensuada que se instauró en 1945. Si en 1989 se trató de abrir fronteras, en 2026 estamos ante el reto de controlarlas y asegurar recursos estratégicos, como el petróleo y oro venezolano, mediante el uso de la fuerza. Este fenómeno podría ser interpretado por historiadores del futuro como el ocaso del ideal de un mundo globalizado y en paz, dando paso a una era de soberanías frágiles.

Lecciones del Pasado

La historia nos recuerda que la falta de unidad y capacidad de defensa puede tener consecuencias devastadoras. La pérdida de Panamá por Colombia en 1903 fue resultado de factores como el deseo de autonomía panameña y la incapacidad del país para proteger su soberanía. Este recuerdo resuena en el contexto actual, donde existe el temor de una posible intervención extranjera en Venezuela.

Las comparaciones con la invasión de Irak en 2003 también son relevantes. Aunque inicialmente se pensó que una intervención en Venezuela podría seguir el mismo patrón caótico, se evidenció que Washington ha aprendido de su pasado, optando por un enfoque más estratégico al pactar con el chavismo y menospreciar a la oposición. Esto no debe interpretarse como una validación de la intervención, sino como un análisis fáctico que debe tenerse en cuenta.

La Urgencia de la Unidad Nacional

Las elecciones de este año son cruciales. La respuesta de los líderes colombianos ante la intervención de enero ha revelado mucho sobre su sentido de patriotismo. Mientras algunos expresaron apoyo a la intervención, otros, como Sergio Fajardo, abogaron por un enfoque más digna y sobria, proponiendo la creación de una posición unificada de Estado.

El presidente Gustavo Petro y la canciller Yolanda Villavicencio han recogido esta propuesta, convocando a una Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, que incluirá expresidentes y miembros del Congreso. Esto es un paso hacia la unidad nacional, necesaria en tiempos de crisis.

Estrategia Exterior Ajustada

Colombia enfrenta el desafío de reevaluar su alineación automática con Estados Unidos, un rumbo que ha sido parte de la política exterior del país durante más de un siglo. No obstante, cambiar esta tradición no es tarea fácil, especialmente en el contexto actual. La nueva dinámica internacional requiere un enfoque diferente que tenga en cuenta la soberanía y la autonomía de Colombia.

Desafíos de un Nuevo Entorno Global

La transformación inminente afectará todos los aspectos del país: política, economía, defensa y comercio. En este sentido, la reciente postura de Estados Unidos sobre el uso de recursos venezolanos para adquirir productos norteamericanos remite a prácticas coloniales del pasado.

A pesar de las diferencias políticas, es imperativo que los colombianos se unan en el rechazo a cualquier intervención militar de potencias extranjeras en la región. La integridad de nuestros vecinos no debe depender de decisiones unilaterales, y la situación actual en Venezuela nos recuerda que tal intervención podría alcanzar a Colombia en el futuro.

En 1989, los cambios históricos sucedieron lejos de nosotros; sin embargo, el contexto actual se desarrolla en nuestro patio trasero. La historia nos exige actuar, priorizando una posición de Estado sobre las divisiones partidistas, para no convertirnos en un protectorado o un estado cliente, como sucedió en épocas antiguas.

@gperezflorez

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