La Plaza de las Tres Culturas: Historia y Memoria en Tlatelolco
La Plaza de las Tres Culturas, ubicada en el corazón de Ciudad de México, es un lugar donde la historia cobra vida, atrapando a todos los visitantes. Este sitio fue un importante núcleo comercial del mundo indígena, y hoy, su ambiente vibrante solo se puede imaginar. Al caminar por la plaza, es posible observar los restos de estructuras mexicas, como templos ceremoniales y palacios, que aún resisten el paso del tiempo, todos compuestos de tezontle, una piedra volcánica característica de la época prehispánica.
El Legado Arqueológico de Tlatelolco
Rodrigo Torres, arquitecto y director del centro creativo Mirador, comparte su perspectiva sobre la riqueza de la zona. Asegura que el gran mercado de Tlatelolco funcionaba de manera similar a un rastro, mientras que el Museo del Templo Mayor alberga restos de alimentos como mariscos y crustáceos, lo que sugiere un intercambio comercial significativo entre comunidades locales.
Torres también resalta la importancia de las estructuras ceremoniales. “Se puede ver el basamento piramidal, como en otras edificaciones de Mesoamérica”, detalla. Junto a las ruinas, se encuentra la iglesia de Santiago Tlatelolco, inaugurada en 1610, construida con bloques de piedra de los templos prehispánicos. Al interior, vitrales del artista Mathias Goeritz añaden un valor pictórico al lugar.
Un Recorrido por Tres Épocas
La plaza de las Tres Culturas es un punto de encuentro entre tres historias distintas. La Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco, diseñada en la década de los años 60 por Mario Pani, representa una época reciente. Sin embargo, el impacto de la masacre del 2 de octubre de 1968, donde decenas de estudiantes fueron asesinados durante una manifestación, marcó el lugar con un oscuro legado. Las cifras oficiales reportan una treintena de muertes, aunque informes no oficiales aumentan esta cifra a 350.
Impacto Social y Cultural
El deterioro de la seguridad en la zona, así como el folclore asociado a los eventos de 1968, ha afectado la percepción de Tlatelolco. «Apenas cuatro años después de la inauguración, la matanza llevó a muchos vecinos a abandonar el área», señala Torres. La estructura de la Unidad Habitacional fue innovadora para su tiempo, pero el trauma histórico dejó una huella profunda en su comunidad.
Al este de la plaza, la sala donde David Alfaro Siqueiros creó su mural Cuauhtémoc contra el mito ofrece una mirada crítica sobre la resistencia indígena frente a la conquista. Este mural, que combina escultura y pintura, ilustra la visión política de su autor y añade otra capa a la rica historia de la plaza.
Renacimiento y Esperanza en Tlatelolco
A pesar de su historia turbulenta, Tlatelolco ha visto un resurgimiento de interés por parte de artistas y escritores, algunos de los cuales han decidido establecer sus estudios en el área histórica. Sin embargo, el arquitecto Torres advierte sobre la presión inmobiliaria en la zona, que podría cambiar su esencia de comunidad trabajadora.
Para aquellos que deseen profundizar en este tema, el Museo Memorial del 68 ofrece una visión gratuita y profunda del contexto social que rodeó el movimiento estudiantil en México. Este museo documenta la lucha contra el poder del entonces todopoderoso PRI y recuerda un evento trágico que marcó a toda una generación.
La plaza de las Tres Culturas se erige como un lugar cargado de memoria y significado en el centro de Ciudad de México, donde convergen tiempos pasados y presentes.
