Descubre la historia oculta de la casa más cara de Santiago

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Antonio Rabat Comella, un joven catalán de 16 años oriundo de Manlleu, llegó a Chile en 1902 con la esperanza de un futuro próspero. Su primer refugio fue una caballeriza en Santiago, donde comenzó a trabajar en la panadería El Banco Pobre, de propiedad de Joan Pujol, un amigo de su familia. Su labor inicial consistía en cuidar los caballos que repartían pan, pero su empeño y habilidad en los negocios lo llevaron a convertirse en propietario de varias panaderías y bodegas de vino. Con el tiempo, Rabat logró amasar una pequeña fortuna, lo que le permitió adquirir un fundo de 506 hectáreas al sur del río Mapocho, en las faldas del cerro Manquehue, donde estableció su propio viñedo y construyó una mansión de estilo español.

La Casa Viña Manquehue

La Casa Viña Manquehue, actualmente considerada un Inmueble de Conservación Histórica, está valorada en cerca de 23 millones de dólares. Desde hace un par de años, la propiedad se encuentra en venta. En 2022, la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Vitacura aprobó un anteproyecto de Nueva Costanera Gestión Inmobiliaria para desarrollar un condominio de 39 casas y dos edificios en las 6,4 hectáreas que rodean la mansión, sin afectar la estructura patrimonial. Sin embargo, la Controlaría decidió en enero que la declaración como Inmueble de Conservación Histórica protege no solo la casona, sino la totalidad del predio. Esto significa que cualquier nueva construcción debe seguir las directrices del plan regulador comunal y respetar el diseño y materiales de la mansión.

De agricultor a empresario vitivinícola

El 30 de junio de 1932, Antonio Rabat compró el fundo Santa Adela de Manquehue, conocido hoy como Santa María de Manquehue. En esa época, Santiago estaba en plena expansión hacia el sur, pero Rabat apostó a que el crecimiento se trasladaría hacia el norte. Carlos J. Larraín detalla en su obra Las Condes que, gracias a inversiones continuas, Rabat transformó los áridos terrenos en una próspera viña de 90 hectáreas, cultivando cepas francesas. Estableció bodegas de alta calidad y construyó viviendas para sus trabajadores, incluyendo una escuela y una capilla, así como un policlínico para su atención médica.

La construcción de la mansión

La familia Rabat inicialmente habitó una antigua casa patronal en el fundo, pero en 1946 decidieron derribarla y construir una nueva mansión acorde a su creciente estatus social. Recurrieron a los arquitectos Fernando Echaverría y Germán Rodríguez Arias, quien había trabajado previamente con el poeta Pablo Neruda. Según el historiador Sergio Martínez, Rabat solicitó una casa «suntuosa y acogedora», que reflejara su éxito. La mansión cuenta con materiales de alta calidad, incluidas maderas finas y rejas en hierro forjado.

Detalles arquitectónicos y vida familiar

La residencia, de dos plantas, incluye una capilla, varios salones, y habitaciones con vistas a la Cordillera de Los Andes. Durante su vida en la mansión, el matrimonio celebraba misas dominicales y organizaba actividades religiosas en colaboración con sacerdotes y monjas catequistas que residían en el fundo. A medida que la salud de Rabat se deterioraba, su hijo José asumió el control de los negocios familiares y se mudó a la mansión con su esposa, María Estrella Vilaplana.

Legado y evolución del fundo

Antonio Rabat deseaba maximizar el valor de su propiedad, por lo cual, a finales de los años setenta, su hijo cambió el uso agrícola del terreno, fundando la inmobiliaria Manquehue. Este nuevo enfoque permitió lotear el extenso predio de 500 hectáreas, dando lugar a Santa María de Manquehue, el primer barrio residencial de Chile con planificación total y cableado subterráneo.

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