En el taller de Diseño y Vestuario de la productora Aplaplac, famosa por la aclamada banda chilena de títeres 31 Minutos, la creatividad no tiene límites. En este espacio, objetos cotidianos se transforman en personajes icónicos. Por ejemplo, los ojos del reportero Mario Hugo son simplemente una pelota de tenis de mesa y la armadura de Tulio Triviño, hecha con pailas de huevos, muestra la ingeniosa reutilización de materiales. A pocos días de su presentación en el Tiny Desk de Washington, los creativos se enfrentaron al reto de incorporar a Donald Trump en su guion, representado como un caimán. Sin embargo, debido a la falta de un peluche adecuado, optaron por un hipopótamo verde al que adaptaron: le alargaron el hocico, cosieron dientes afilados y le añadieron gafas de sol y una gorra roja al estilo MAGA, convirtiéndolo en una representación crítica de la política migratoria estadounidense.
31 Minutos, que comenzó en 2003 como un programa infantil con formato de noticiero, ha evolucionado enormemente. Actualmente, ha participado en importantes festivales de música en América Latina y recientemente estrenó su segunda película, 31 Minutos: Calurosa Navidad, en colaboración con Amazon. Este año, además, tienen programados shows en vivo en varios países de la región y su museo, que celebra sus 20 años de historia, está de gira por México, con Tijuana como próximo destino. Su presentación en el Tiny Desk logró un récord de 15 millones de vistas en pocas horas.
Los creadores de 31 Minutos, Álvaro Díaz y Pedro Peirano, son responsables del guion y prestan su voz a los populares personajes Bodoque y Tulio Triviño, respectivamente. Para conocer más sobre su proceso creativo, se visitó el taller en Santiago, cerca del barrio Franklin, donde se dan vida a las extravagantes ideas de los creadores. Este espacio parece una juguetería inmensa, repleta de piezas únicas que capturan la atención de niños y adultos por igual. En un ambiente donde el caos y el orden coexisten, se respira la esencia de 31 Minutos.
Históricamente, el programa ha contado con cinco personajes principales, pero ha ampliado su elenco a 15 protagonistas en la última película y cerca de 150 extras. Sebastián Ríos, director de Arte de Títeres y Vestuario, revela que los guionistas le proponen referentes para cada personaje. Por ejemplo, para los viejos pascueros de Calurosa Navidad, se inspiraron en el cantante de trap chileno Pailita. Las referencias son diversas, desde la actriz Scarlett Johansson hasta los tradicionales granjeros estadounidenses. Ríos, en su espacio creativo, transforma peluches de animales y objetos en personajes vivos. “Todo puede ser un títere”, comenta mientras muestra latas pintadas de celeste que se convierten en su universo imaginario.
Díaz y Peirano idearon inicialmente a Bodoque y Tulio utilizando materiales de segunda mano, ganando un financiamiento que les permitió contratar a la modista Myriam Riquelme, conocida por su trabajo en corpóreos publicitarios. Aunque no tenía experiencia en la creación de títeres, Riquelme aceptó el reto, resaltando su mantra de no negarse a un desafío. Dedicó tiempo a replicar los vestuarios de los personajes, un trabajo que ha requerido hacer más de treinta Tulios a lo largo de los años debido al desgaste.
La escasez de materiales no es el único obstáculo enfrentado por 31 Minutos; la desaparición de fábricas de peluches limita la accesibilidad a componentes específicos, como los ojos. Sin embargo, la llegada de la inteligencia artificial ofrece nuevas oportunidades para modelar personajes rápidamente, aunque Ríos aclara que sigue necesitando hacer ajustes, ya que “a veces la IA hace cualquier lesera”.
