El repentino retiro del general Edwin Urrego de la Policía Nacional de Colombia ha puesto al Gobierno de Gustavo Petro en una situación delicada. Este acontecimiento se produjo una semana después de que el presidente denunciara un supuesto complot para sabotear su reunión con Donald Trump, en el que se habría intentado infiltrar cocaína en su vehículo presidencial. Sin embargo, la narrativa del complot se debilita mientras crece la especulación sobre una posible venganza.
Las dudas sobre el informe que llevó a la destitución de Urrego y del coronel Óscar Moreno se han multiplicado, al igual que los interrogantes sobre los intereses que motivaron esta decisión. Preguntas cruciales aún sin respuesta plantean la situación: ¿Verdaderamente alguien intentó atrapar a Petro? ¿Qué evidencias existían para arruinar la trayectoria del general? ¿Quién elaboró el informe que desencadenó este escándalo? La historia ha evolucionado hacia una “conspiración dentro de una conspiración”, y varios involucrados están reculando, sugiriendo que pudo haber un “error”.
Los medios de comunicación han comenzado a especular sobre los culpables de este enredo, y muchos apuntan hacia el ministro del Interior, Armando Benedetti, como el posible autor del plan para desacreditar a Urrego. Sin embargo, parece que el general tenía numerosos adversarios que también deseaban su caída. Una fuente anónima del caso lamentó la facilidad con la que se puede afectar la reputación de alguien. En esta situación, todos se sienten como víctimas de intrigas: Petro, Urrego, Benedetti y otros personajes en el escenario.
Ministros Restan Credibilidad a la Teoría del Sabotaje
En la última semana, dos ministros clave, que se enteraron del caso a través de los medios, han cuestionado la teoría del sabotaje. Aunque el ministro de Defensa, superior del general Urrego, mantuvo una postura cautelosa, alertó sobre los peligros de la desinformación y sus consecuencias en la carrera de las personas implicadas. En Caracol Radio, expresó que sería sumamente grave si la denuncia es cierta, pero aún más grave si se basa en falsedades.
Por su parte, el exministro de Justicia, Andrés Idárraga, ha asegurado que no tuvo participación en la denuncia que desembocó en el escándalo. Aseguró que el general Urrego estaba generando incomodidad dentro del Gobierno y añadió que probablemente hubo un malentendido -intencionado o no- que afectó a Petro. Idárraga no dudó en insinuar que podría tratarse de una traición por parte de quienes se dicen leales al presidente.
El Informe Anónimo y sus Consecuencias
La controversia comenzó con un correo electrónico anónimo que alertaba sobre un presunto complot contra Petro y Benedetti, el cual fue presentado en un formato de diapositivas que vinculaban a Urrego con irregularidades. Sin embargo, las inconsistencias del documento generaron suspicacias desde el principio. Aunque se dice que existe un informe más sólido de la Dirección General de Inteligencia (DNI), su contenido no ha sido del todo revelado.
El escándalo estalló aún más al implicar un operativo policial realizado en noviembre en la casa de Benedetti, en el cual Urrego lideró el allanamiento, lo que generó tensiones entre ambos. Petro también insinuó que las decisiones tomadas en este contexto estaban relacionadas con Benedetti, quien había manifestado su enfado por el operativo.
Conexiones y Nuevas Teorías de Conspiración
En medio de las confusiones, aparece una nueva figura, César Augusto Ortiz, un mayor retirado de la Policía, quien tenía motivos personales para resentir a Urrego. Ortiz había liderado un equipo que trabajaba en el informe contra Urrego y había sido retirado de la Policía tras ser investigado por presuntos vínculos con delitos de narcotráfico y contrabando.
La situación se torna aún más intrincada. Una vez más, las acusaciones y las teorías en torno a Urrego se alimentan a sí mismas. Recientemente, el director de Inteligencia de la DNI, Wilmar Mejía, insinuó que Urrego y Moreno podrían haber filtrado información que afectó su reputación, aunque Urrego rechazó cualquier acusación de divulgación indebida.
La Fragilidad de la Reputación en Colombia
Los acontecimientos reflejan la vulnerabilidad de la reputación en Colombia. Un informe de inteligencia basado en un correo anónimo y en hechos ajenos a la denuncia principal fue suficiente para desembocar en la destitución repentina de dos altos mandos policiales, sin que hubiese una investigación clara o pruebas contundentes.
En el medio de este entramado, persiste una incógnita: si la denuncia de sabotaje se desmorona, ¿cuál fue realmente la causa del retiro del general Urrego? Los silencios e incógnitas en esta situación son tan significativos como las escasas explicaciones ofrecidas hasta el momento.
