Incertidumbre en la Frontera Colombia-Ecuador ante Nuevas Medidas Arancelarias
La frontera entre Colombia y Ecuador se encuentra en medio de una creciente tensión debido a la inminente aplicación de nuevas medidas arancelarias. A partir del 1 de febrero, se implementará un gravamen del 30%, lo que ha llevado a un colapso en el sector logístico. El puente internacional de Rumichaca, principal punto de intercambio de mercancías, se ha convertido en un cuello de botella donde los tiempos de espera se traducen en pérdidas millonarias.
Impacto en el Sector Logístico
Verónica Cuartas, coordinadora comercial de la transportadora internacional Sánchez Polo, destaca la saturación del sistema. «Debemos sacar aproximadamente 100 contenedores antes de mañana», señala, reflejando la urgencia ante la amenaza fiscal. La empresa, que gestiona alrededor del 60% de las exportaciones terrestres entre Colombia y Ecuador, se ha convertido en un indicador clave de la crisis. La desesperación por cruzar antes de la fecha límite ha llevado a las empresas a vaciar inventarios sin planificación previa.
Aumento en los Costos de Transporte
La escalada de precios es palpable. El costo del flete ha aumentado un 20% en solo 48 horas. Los conductores, conscientes de la situación, han comenzado a imponer sus propias condiciones. «El precio para llevar una carga de Cali a Tulcán ha pasado de cinco a seis millones de pesos», explica Cuartas. Esta situación ha llevado a las transportadoras a buscar camiones en sectores no relacionados con el comercio exterior, encareciendo aún más la cadena de suministro.
Pequeños Exportadores en una Situación Crítica
Los pequeños exportadores son particularmente vulnerables. Un empresario del Eje Cafetero, que envía galletas a Ecuador, describe su situación como «un limbo absoluto» debido a la falta de liquidez y la incertidumbre imperante. Mientras que las grandes multinacionales pueden enfrentar la crisis, los pequeños han optado por suspender operaciones en lugar de arriesgarse a pérdidas en la aduana. La falta de claridad sobre el futuro ha frenado las negociaciones para 2026.
Percepciones en el Lado Ecuatoriano
Al otro lado de la frontera, la percepción es similar. Lucía Fernández, con más de 40 años en el sector atunero, advierte que el incremento arancelario puede incentivar el contrabando. «Los regulados son quienes verdaderamente pagarán el precio», sostiene, indicando que en un área con alta porosidad fronteriza, los aumentos impositivos suelen fomentar el mercado negro.
Un Riesgo de Deslocalización
La situación actual ha llevado a muchos a calificarla como una «guerra de egos» entre los gobiernos de ambos países. Si el gravamen se consolida, las empresas colombianas podrían optar por deslocalizar su producción a Ecuador, perjudicando el empleo en las ciudades fronterizas. «No hay bodegas que aguanten para la carga de dos países», enfatiza Cuartas, señalando la fragilidad de una infraestructura no diseñada para manejar este tipo de situaciones.
Perspectivas para el Comercio Regional
El 1 de febrero podría marcar un hito en la integración comercial en Sudamérica. Mientras el comercio fluía hacia países como Perú, Chile o Argentina, hoy se enfrenta a una incierta realidad. Con los camiones esperando en el puente de Rumichaca y las aduanas desbordadas, la economía busca soluciones logísticas que permitan aliviar esta crisis antes de que se perjudiquen los lazos comerciales entre ambas naciones.
