Crisis Humanitaria en Catatumbo: Dos Años sin Soluciones para la Región

Crisis Humanitaria en Catatumbo: Dos Años sin Soluciones para la Región

La Violencia en Catatumbo: Un Año de Conflicto Continuo

El Catatumbo, una región montañosa en la frontera entre Colombia y Venezuela, se mantiene como el epicentro de la violencia en el país, un año después de que la crisis se intensificara. Este enclave cocalero, que produce una gran parte de la cocaína mundial, sigue siendo escenario de enfrentamientos entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, especialmente el Frente que opera bajo el mando de alias Calarcá Córdoba, en medio de un proceso de negociación con el Gobierno de Gustavo Petro.

Desplazamiento Forzado y Ataques Incesantes

Hasta la fecha, se han reportado más de 91,000 desplazamientos masivos en lo que va del año, aunque la Defensoría del Pueblo aún no ha brindado cifras concretas para el mes de enero. Desde finales de diciembre, los residentes han denunciado la presencia de drones sobrevolando la región, transportando explosivos. En una desesperada señal de protección, muchas familias ondean camisetas y trapos blancos en un intento por evitar que sus hogares sean atacados.

El presidente Petro calificó los desplazamientos masivos como un “fracaso de la Nación” y uno de los eventos más dramáticos en la historia del país. En consecuencia, decidió suspender los diálogos con el ELN, afirmando: “El ELN tomó el camino de la guerra y guerra tendrá”. Sin embargo, las negociaciones con el grupo de Calarcá Córdoba continúan, y el Gobierno busca establecer una zona de ubicación temporal en el municipio de Tibú, el más poblado de Catatumbo, donde al menos 150 combatientes se concentrarían para dejar las armas.

Dramáticas Consecuencias Humanitarias

A pesar de los intentos de diálogo, la realidad sigue siendo brutal. El 14 de febrero de 2025, en medio de la crisis humanitaria, un tiroteo en Tibú dejó a dos hermanas, Johanna y Alejandra Quiñones, seriamente heridas. Durante el ataque, resguardadas bajo colchones junto a sus hijos pequeños, resultaron alcanzadas por las balas. Johanna falleció en la ambulancia camino al hospital en Cúcuta, mientras que Alejandra murió dos meses después, dejando a su familia sumida en el dolor.

Regreso y Nuevas Vulnerabilidades

Su madre, Blanca Parada, de 50 años, ha intentado reconstruir su vida tras perder a sus hijas. Después de un breve tiempo en Cúcuta, la familia decidió regresar al campo, donde sus miembros trabajan en fincas, aunque los ecos de la violencia continúan presentes. Recientemente, han vuelto a escuchar los estruendos de explosiones, lo que les provoca un nuevo estado de alerta.

La violencia ha dejado huellas profundas en la comunidad. Las cifras de asesinatos han aumentado, alcanzando 166 muertes relacionadas con el conflicto, incluidas de firmantes de paz y líderes sociales. A pesar de este panorama sombrío, la familia Quiñones no ha recibido asistencia humanitaria efectiva y su solicitud ante las entidades competentes aún está en trámite.

Alerta por Reclutamiento Ilegal de Menores

El recrudecimiento del conflicto también ha visto un aumento en el reclutamiento forzado de menores de edad. Aunque no existen cifras exactas, informes de la Gobernación indican que el Ejército ha rescatado a 41 niños en el último año que estaban involucrados en grupos armados. Este problema se convierte en otra amenaza latente, ya que Blanca ha tenido que enviar a su hijo Jose, de 15 años, a vivir con familiares en Venezuela para protegerlo.

La situación en Catatumbo sigue siendo critica, y con la familia Quiñones dividida entre Colombia y Venezuela, la incertidumbre sobre su futuro persiste. A medida que la violencia se intensifica y las oportunidades de paz parecen distantes, la región enfrenta un futuro turbio y lleno de desafíos.

0 0 votos
Article Rating
Suscribir
Notify of
guest
0 Comments
Más antiguos
Más recientes Más votados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

Puede que te interese